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Desde este pasado 12 de julio el mundo ha visto como se desenvuelve una guerra entre dos países pequeñitos en el medio oriente, Israel y el Líbano. Sabemos que los ataques comenzaron por la captura y muerte de soldados, y algunos civiles, Israelíes a manos de un grupo armado libanés llamado Hezbola. Sin embargo esta guerra es mucho más que una guerra territorial entre dos países vecinos; es una guerra entre dos mundos, dos civilizaciones y tiene mucho más que dos participantes. Israel, la nación judía, tiene la mano primordialmente de Estados Unidos como apoyo, mientras que el Líbano, nación islámica, tiene gran influencia Iraní. Pero para entender verdaderamente el porque de lo que está ocurriendo, debemos mirar hacia el periodo después de la segunda guerra mundial, en el cual se forma el estado Israelí en tierras palestinas y la mano estadounidense entra en el territorio como nunca antes.
La nación Israelí se formo en 1947, después del Holocausto, para albergar a miles de judíos que huyeron de Europa. Para ellos este territorio constituía la “tierra prometida.” Idealmente, este era un proyecto muy noble, sin embargo había un gran problema, dicho territorio en ese momento ya tenia un nombre y albergaba millones de habitantes, los cuales no eran precisamente judíos y también adoraban esa tierra como su prometida. Ellos eran musulmanes y su tierra era Palestina. A lo largo de la historia de la humanidad, cuando dos grupos disímiles habitan territorios muy cercanos, frecuentemente se genera una situación conflictiva. A las semanas de haber nacido Israel como nación, no solo Palestina, sino también muchos otros países musulmanes la atacaron. Fue así como Estados Unidos entró firmemente en la escena prometiendo defender a Israel con todo el poder militar que poseía.
 Un bebe libanés de 10 días, nacido en un campo para desplazados por la guerra, es sostenido por un hombre en las afueras de Beirut. (Foto: Reuters)
Así como el occidente, en especial nuestros medios de comunicación, se ha enfocado en los peores aspectos de la civilización musulmana, en vez de verlos como humanos, el mundo musulmán ha satanizado a el occidente, principalmente a Estados Unidos, su mayor enemigo. La presencia judía y occidental en medio de territorio musulmán ha servido para instigar numerosos conflictos como el que actualmente presenciamos. Por un lado Israel actuó en defensa propia por los ataques sufridos a manos de Hezbola, por otro lado, Hezbola alega que tiene el derecho de defender la agresión judía que sufre el pueblo palestino en Gaza.
Hezbola, que significa “Partido de Dios” es un grupo amado radical islámico, catalogado por los Estados Unidos como terroristas, que se formó principalmente para combatir la ocupación Israelí en una pequeña parte del sur del Líbano. Hezbola declara ser extremamente antisemita. Israel ocupó militarmente una franja del sur libanés como “zona de seguridad” por 20 años. En el año 2000, Israel retiró sus tropas de la zona bajo presiones internacionales. Esta ocupación tendió la base para la actual guerra y ahora, aparte de su eterno punto de apoyo, Siria, Hezbola tiene otro gran aliado, el cada vez más poderoso, Irán.
Con la caída de Sadan Hussein en Irak, Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán quedó como líder poderoso en la región y se sospecha que ha ido enriqueciendo uranio para crear armas nucleares, aunque alegan que sea para proyectos pacíficos.
Ahmadinejad es uno de los principales aliados de Hezbola y hay que tener en cuenta que es una figura muy controversial debido a su postura hacia Israel. Ahmadinejad ha comentado que Israel no es un estado legitimo, que no tiene derecho de de existir y en ocasiones es aún más extremista y cuestiona si el Holocausto fue o no un hecho real. Siendo Ahmadinejad tan influyente en la regíon, no resulta difícil entender el porque de un nuevo ataque, y amplia hostilidad, hacia Israel por parte de la población del Medio Oriente.
Hay otro factor importante de entender al mirar a Irán como pieza clave en esta guerra. Irán es el país con la mayor cantidad de petróleo usable en el mundo, siendo Irak el número dos, por su parte, Estados Unidos es el mayor consumidor. Irán ha visto la manera en que Estados Unidos ha derrocado gobiernos y ha decidido tomar una postura bélica como método defensivo. Ya que Israel es el mayor aliado de los Estados Unidos en el area, Irán apoya a Hezbolá incondicionalmente.
La secretaria de estado, Condoleeza Rice, con un equipo compuesto de, entre otros, el presidente libanés, aclarando que la guerra es entre Israel y Hezbolá, no entre Israel y el Líbano, han hecho un llamado diplomático a un cese de fuego. No se ha llegado a un acuerdo y este pasado dos de agosto la guerra se tornó aun mas sangrienta cuando Hezbola disparo alrededor de 220 cohetes al norte de Israel.
A pesar de que la guerra no se pelea en nuestro territorio, no debemos ser indiferentes a lo que sucede. Muchas personas inocentes perecen diariamente. Debemos siempre pensar que aunque estemos de acuerdo con un lado u otro, en medio de todo quedan muchos inocentes y sus vidas valen tanto como la de cualquiera.
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