Intolerancia a la lactosa PDF Imprimir E-Mail
Por Nubia Valencia   
julio, 2006

Lactasa es una enzima producida por la mucosa del intestino delgado, cuya función es la de desdoblar la lactosa de la leche y los productos derivados de ella, para luego ser llevados como nutrientes al torrente sanguíneo.
La intolerancia a la lactosa constituye un problema desencadenado por el déficit de esta enzima. Quienes presentan la deficiencia, tienen problemas con la absorción de los azucares de la leche. Sin embargo para que exista una intolerancia como tal, es necesario que además del déficit de la enzima se presenten síntomas digestivos. Se debe tener en cuenta que deficiencia de lactosa no es lo mismo que alergia a la leche y sus derivados.

Los síntomas, para quienes padecen de intolerancia a la lactosa, generalmente se presentan de 20 minutos a dos horas después de haber ingerido algún alimento con contenido lácteo. Estos síntomas incluyen diarrea (siendo ésta la más frecuente), náusea, dolores abdominales, inflamación y gases.
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Foto: sxc.ru

El diagnóstico no es tan evidente por la sola presencia de estos síntomas debido a que existen otros problemas, como el síndrome de colon irritable, que se manifiesta de la misma manera. En los niños, por ejemplo, la diarrea junto con otros síntomas, pueden estar asociados con alergia a las proteínas de la leche.
Nuestra pregunta es: ¿Cuál es realmente la causa? Las células de la pared del intestino, como ya lo mencionamos, producen la lactasa, la que desdobla la lactosa en dos tipos de azucares simples: la glucosa y la galactosa, las que si pueden ser absorbidas por el cuerpo. En el caso de la ausencia de la enzima, éste desdoblamiento no se produce, por lo que la lactosa pasa sin separarse al intestino grueso o colon, donde las bacterias allí presentes desencadenan la sintomatología.

Existen tres tipos de intolerancia a la lactosa:

1. Intolerancia Primaria:
Esta ocurre debido a una disminución y cambio en el esquema alimenticio. Desde el nacimiento y hasta la infancia, el cuerpo produce grandes cantidades de lactasa debido a que la leche es la base de la alimentación; luego esto va disminuyendo con la edad. Además, la alimentación se hace más variada lo cual ocasiona este tipo de intolerancia.

2. Intolerancia Secundaria: Ocurre cuando el intestino delgado disminuye la producción de la lactasa; lo que puede ocurrir, después de una cirugía, lesión o enfermedad. Este tipo de intolerancia dura unas pocas semanas, por lo que es completamente reversible.

3. Intolerancia congénita: Es la más rara y suele presentarse en algunos bebés. Considerada una enfermedad autosómica recesiva ligada a la herencia, se produce cuando uno o ambos padres transmiten el déficit de la enzima a los hijos. En estos casos, se presenta intolerancia incluso a la leche materna. Por lo que los bebés requieren ser alimentados con fórmulas especiales libres de lactosa.

Algunos factores que hacen a las personas más susceptibles a padecer intolerancia a la lactosa son: la edad, la intolerancia generalmente comienza en la adolescencia o en los adultos jóvenes; la raza o etnicidad, siendo más común el problema en los hispanos, los afro americanos y los nativos americanos; y finalmente, los niños prematuros, nacidos entre las semanas 28 y 32, dado que la enzima incrementa su producción en el último trimestre del embarazo.
Existen algunas pruebas para ayudar al diagnóstico, pero tal vez lo más importante son los síntomas. Por esta razón no se automedique y consulte su médico, ya que puede estar enmascarado algún otro problema serio. Si después de hacerlo el problema resulta en sólo intolerancia, esta puede ser manejada iniciando algunos cambios en la dieta.

Por ejemplo, se debe disminuir la ingestión de leche y sus derivados. Después de establecer alguna forma de tratamiento efectivo, se puede reiniciar paulatinamente la ingestión de lácteos en pequeñas cantidades (es mejor tomar pequeñas porciones en un mayor número de veces al día). También, puede intentar tomar leche junto con otros alimentos en cambio de hacerlo individualmente o sustituir la leche por productos libres de lactosa, pero que contengan los mismos nutrientes de la leche. En casos extremos de intolerancia, se debe suplementar el calcio, que ofrecen la leche y sus derivados, con otros alimentos que lo contengan. Por ejemplo, el brócoli, coles, almendras, naranja, tofu y leches de soya.
Existen algunos suplementos útiles para controlar la intolerancia y que se encuentran fácilmente en el mercado. Es el caso de las tabletas de enzima de lactosa, las que se toman justo antes de las comidas o meriendas.

Busque suplementos de calcio especialmente si definitivamente no puede ingerir leche y sus derivados. Y por último, ayúdese con probióticos, que son organismos vivos presentes en el intestino que le ayudaran a mantener un sistema digestivo saludable; estos vienen en tabletas para ser tomados diariamente.

Si tiene preguntas o comentarios, comuníquese con Nubia Valencia al (404) 325-1066 o escriba a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

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Modificado el ( septiembre, 2006 )
 
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