| La tecnología humana |
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| Por Sascha Herrera-Thompson | ||
| junio, 2006 | ||
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“La vida no es algo que nos ocurre a nosotros, es algo que ocurre a través de nosotros” – Ilchi Lee Caminando en un centro comercial me encontré un lugar que me llamó la atención: “Dahn Yoga”. No sé si me sentí atraída hacia el sitio por la idea de practicar algo de yoga o por la necesidad de hacer ejercicio fuera de un gimnasio – lugares que detesto. Después de tomar uno de los boletines que promocionaban los beneficios y caminar un poco más mientras lo leía, decidí volver. Con ayuda del folleto descubrí que era “victima” de un gran estrés; tenía, según lo que allí decía, todos los síntomas de una mente exhausta oestresada: sed constante, dificultad para dormir, labios resecos, cansancio excesivo, una temperatura corporal desnivelada (sentir frío execisvo cuando el clima esta frío y viceversa) y problemas digestivos. Entré, no tan convencida de lo que estaba haciendo, pero a penas cruce la puerta me sentí mejor. En el centro se sentía un ambiente completamente diferente al de afuera, o si se quiere, una energía diferente: muy tranquila; de alguna manera, esa sensación me resultó confortante y muy agradable. Una mujer, quien practica Dahn Yoga hace más de una año, me recibió junto una de las maestras coreanas del centro. Las dos me explicaron de qué se trataba todo el asunto y me resultó interesante: Dahn Yoga no era sólo un centro para el ejercicio de moda sino era adoptar un nuevo estilo de vida; basado en el desarrollo y uso de las herramientas que todos los seres humanos tenemos y que encontramos en nuestro cuerpo. Aparte de la evaluación inicial, que le hacen a cada una de las personas que ingresan a la práctica, una breve introducción a los principios y los ejercicios básicos me entregaron un libro: el que encontré fascinante por su simpleza con respecto a su lógica del cuerpo, del individuo y de la sociedad. “Human Technology”, escrito por el fundador de Dahnhak, Ilchi Lee, explica cómo el hombre se ha desconectado de su cuerpo y su sabiduría innata, lo que lo ha llevado a depender de factores fuera de él y que se han convertido en sustitutos de nuestro juicio individual y de la responsabilidad que cada ser humano tiene sobre sí mismo. Lee, explica cómo cada señal que envía el cuerpo tiene un significado en varias dimensiones, pero especialmente en dos. La primera, en relación directa con la salud; la segunda en la relación entre el cuerpo y la energía con la que éste interactúa: la tierra y el cosmos. Así, el ejercicio de este conjunto de prácticas que conforman “la tecnología humana” (“Human Technology) “está diseñada para ayudarnos a recuperar nuestro poder en nuestras capacidades, juicio y recursos individuales para crear vidas bien vividas”. Con respecto a la salud, entendida como un conjunto que incluye varias dimensiones: circulación de energía, condición física y mental, bienestar emocional y salud social; la tecnología humana se concentra en la prevención y bienestar y no en los síntomas. Proceso que se inicia cuando el ser humano empieza a ver su vida de adentro hacia fuera y no viceversa; y que logra, a través del aprendizaje, el entendimiento y la práctica de métodos simples. Por ejemplo, dedicar unos minutos del día a hacer conciencia de la respiración, o en otras palabras respirar intencionalmente: “sentir la parte baja del abdomen levantarse cuando se inhala y caer cuando se exhala”. Algo tan sencillo como esto, según el maestro Lee, ayuda a desintoxicar nuestros órganos internos, mejora el fluido sanguíneo y estimula el bombeo de fluidos a través de nuestro sistema linfático. Esto ocurre, por el efecto producido por el movimiento, inhalar y exhalar, cuando se logra una respiración profunda. Además, éste tipo de respiración ayuda a calmar emociones, lo que permite un mejor acercamiento a las circunstancias que afectan al individuo en un momento determinado. De la misma manera en que la respiración profunda ayuda a calmar la mente y a desintoxicar el cuerpo, la meditación, otra herramienta de “la tecnología humana”, ayuda a calmar el cuerpo. Lo que ocurre, en la medida en que la persona se concentra en estar completamente presente en un momento dado: “el presente no es mañana, no fue ayer. No hay nada más presente excepto lo que esta ocurriendo en este momento”. Meditar es tener una conciencia clara de estar simplemente en el aquí y en el ahora y con la energía que ello produce; lo que resulta una pieza clave en el camino de nuestra recuperación de la conexión del cuerpo con su sabiduría innata. En síntesis, todo lo que necesita el ser humano esta dentro de sí mismo. Por la conexión que existe entre nuestro cuerpo, la mente, la tierra y el cosmos, los ejercicios físicos, que hacen parte de esta práctica, en un principio, ayudan a recuperar esta conexión, y a través de ella, prevenir cualquier desequilibrio (enfermedades físicas o mentales) lo que produce bienestar o equilibrio. Llevo dos semanas asistiendo a las clases, he tenido dos sesiones privadas en las que a través de masajes – en ciertos puntos extremadamente dolorosos – el maestro busca desbloquear esas áreas para que mi energía fluya y encuentre su balance. ¿Casualmente? Los puntos que me duelen son en los que toda la vida he tenido problemas. En la primera semana recuperé el sueño y estuve “enferma”. Algo que me habían anunciado desde el primer día que iba a pasar: mis puntos más débiles se iban a empeorar. Lo que paso al principio lo asocie con casualidad, a pesar de mi mente abierta, me costó trabajo creerlo. En ciertos momentos me siento un tanto ridícula con algunos ejercicios de la clase; entonces, quiero salir corriendo y cerrar mi capitulo con las técnicas orientales: meterme a unas clases de danza y tomar un par de decisiones que “calmarían mi mente”. Pero por alguna razón, que en realidad es más una sensación, a pesar de mí y de mi escepticismo- lógico, no tanto hacia los principios teóricos, que son ciertamente bien fundados y supremamente interesantes, voy todos los días que puedo y cada noche duermo profundamente. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
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| Modificado el ( septiembre, 2006 ) | ||
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