| El bazar de los órganos |
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| Crónica | ||
| Por Alejandro Leal | ||
| septiembre, 2007 | ||
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Crece el mercado negro y los transplantes clandestinos Ese es el nombre con que se tituló un especial del diario El País, de Madrid, en el que se relata la situación actual del tráfico de órganos en el mundo entero.
![]() En Irán, dos hombres pasan frente a un mural con un cartel ofreciendo a la venta un “riñón a personas con enfermedades renales por un precio razonable”. Foto: AFP Además de los vendedores de órganos, personas muy necesitadas económicamente, y los enfermos desesperados por comprar unos años más de vida, existen los intermediarios, quienes realmente sacan tajada de la situación. “Es una forma de esclavitud, cuerpo humano a cambio de dinero”, manifiesta Rafael Matesanz, coordinador de la Organización Nacional de Trasplantes de España. “Hay bases para criminalizar estas actividades”, declara Luc Noel, coordinador de trasplantes de la OMS, organización que defiende que los órganos son un bien de la comunidad, no un objeto de negocio. Elola informa que el 10 por ciento de los trasplantes que se hacen en el mundo entran en la categoría de turismo del trasplante, actividad que se mueve en medio de un vacío legal: la donación para trasplante no está legislada en unos países, y está escasamente controlada en otros. El informe asegura que ya en 1994, asociaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional denunciaron que en China los órganos de los condenados a muerte eran extraídos de inmediato para nutrir un mercado con mucha demanda y escasa oferta. Según Luc Noel, las autoridades chinas “están frenando” esta situación, pero “siempre hay gente que intenta aprovecharse hasta el último momento”. A medida que los países van mejorando sus leyes para combatir este fenómeno, éste se desplaza en busca de lugares más permisivos. “La meca del turismo del trasplante está ahora en Pakistán, y existen pueblos enteros de la India con personas con un solo riñón”, cuenta Rafael Matesanz. La insuficiencia renal crónica causa un millón de muertos al año en el mundo, según la Organización Nacional de Trasplantes. Hay 1,600,000 personas con diálisis; pero sólo se realizan 67,000 trasplantes de riñón al año. La desproporción entre oferta y demanda de riñones ofrece el marco perfecto para la comercialización de los órganos, dice Joseba Elola. Matesanz afirma que son múltiples los riesgos para el comprador occidental, puesto que “¡Al que vende un órgano, le da igual no declarar que ha tenido una infección!”. Según Elola, algunos otros precios que rigen el mercado mundial de órganos son: riñón de $3,000 a $120,000 , según la región. En la India se llegan a pagar entre $2,500 y $4,000 por un riñón, de los que el donante recibe entre $1,000 y $1,500. La ONU cifra el precio de un riñón en $200,000 . Según Elola, un trozo de hígado (el órgano se puede trasplantar de una persona viva porque se regenera) en el mercado clandestino puede costar unos $150,000 . El donante recibe $6,000. El donante de córnea recibe tan solo $3,000 de los $45,000 que le cuesta conseguir una al enfermo, según la ONU. El precio de un trasplante de pulmón está cerca de los $127,000 , de los que sólo $6,700 corresponden a lo pagado por el órgano. Para un corazón nuevo se puede pagar desde unos $23,000 hasta $154,000. Según datos de la ONU, un páncreas puede costar $120,000 y una médula espinal le cuesta al enfermo cerca de $82,000 . El artículo resalta que la venta de riñones es un asunto en Pakistán e India. Por ejemplo, en Eranavoor, al norte de Chennai, han reconocido que desde el 26 de diciembre de 2004, fecha en que sucedió el tsunami, un centenar de personas, la mayoría mujeres, han vendido sus riñones por cantidades que oscilan entre las 40,000 y 60,000 rupias (700 a 1,000 euros), cifras que por supuesto no los han sacado de pobres, y sí han minado su salud. China se ha identificado como uno de los mayores centros de transplantes ilegales, pero ahora los latinoamericanos entraron al negocio. Lo dominan los brasileños, que son los dueños del mercado de Durban (Sudáfrica), y empiezan a entrar bandas de Perú y Colombia que ofrecen llevar a los “donantes” a cualquier país del mundo. El negocio mueve hasta $100,000 , pero el “vendedor” sólo recibe una mínima cantidad, asegura Elola. Con información del diario El País.
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| Modificado el ( marzo, 2008 ) | ||
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