| Alarma en Wall Street |
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| economia | ||
| Por Jorge Eduardo Toro | ||
| septiembre, 2007 | ||
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El mercado inmobiliario genera un dolor de cabeza global
Una realidad que nadie puede ocultar con las manos, se está viviendo actualmente; un problema que ha crecido demasiado, tanto que la comunidad en general, los gremios, los empresarios y el gobierno se están preocupando.
![]() El mercado de las hipotecas de alto riesgo ha causado una crisis financiera en Wall Street. Foto: AFP
Si quisiéramos analizar la economía de los Estados Unidos buscando una manera sencilla de entender todas las variables que se manejan, podemos decir que ésta y todas las economías, desde la más sencilla, como nuestras finanzas individuales, hasta las más complejas, son como un motor que permite el constante movimiento. Como todo motor la economía tiene componentes que hacen posible, si se mantienen en perfecto estado, que el rendimiento de nuestro motor sea óptimo y dure por mucho tiempo.
Una de las principales partes de la economía estadounidense es el mercado inmobiliario, el que trabaja como un enorme pistón que mueve enormes cantidades de dinero. Hoy día el rendimiento y efectividad de nuestro pistón se ha visto amenazado, mostrándonos señales de precaución, mantenimiento y reparación.
Para nadie es un secreto que la comunidad latina es un factor determinante en el normal funcionamiento de la economía de los Estados Unidos, su poder adquisitivo y su mano de obra son tan sólo dos muestras sencillas de nuestro invaluable aporte. Con el poder adquisitivo no sólo se compran o demandan artículos de consumo, el dinero que se gana se utiliza para alcanzar uno de esos “sueños americanos”: el poder comprar una vivienda, poder ofrecerle a sus familias un espacio propio, un sitio donde sus hijos puedan crecer, un lugar que refleje el esfuerzo de cada jornada, la inversión para el futuro.
Con su mano de obra la comunidad latina aporta la fuerza necesaria que construye y edifica sueños propios y ajenos. Los latinos, en su gran mayoría, trabajan largas y muy duras jornadas, para hacer de la construcción un importante renglón de la economía estadounidense.
A medida que se va construyendo se hace necesario vender; es el sencillo juego de la oferta y la demanda. ¿Quiénes son entonces los que compran las casas?
En el mercado hipotecario de los últimos años el 70 por ciento de los compradores de vivienda son hispanos, puesto que para el hispano comprar casa es una prioridad.
Otra de las señales de alarma detectadas en la economía estadounidense está dada por el endurecimiento de las normas y exigencias que las entidades bancarias crean e imponen a la comunidad hispana. En las condiciones actuales para que un hispano pueda comprar, él o algún miembro de la familia debe tener un número de seguro social válido para obtener un crédito convencional. La modalidad de créditos fáciles o de alto riesgo que se ofrecían anteriormente, en donde se otorgaba el préstamo a quien deseara comprar la vivienda sin muchas condiciones, funcionó mientras los precios de los inmuebles aumentaron un 10 por ciento y las tasas de interés se mantuvieron bajas.
Otro factor que ha influido en la reducción en la demanda, es el aumento de las tasas de interés por parte la Reserva Federal, pasando de un 1 por ciento a un 5.25 por ciento anual. Por último, la incertidumbre relacionada con la reforma migratoria, ha facilitado que la morosidad y el estancamiento en el mercado de préstamos hipotecarios haya alcanzado su nivel más alto en los últimos 4 años, al pasar de 12.56 por ciento a 13.33 por ciento. Varias de las entidades especializadas en dicho mercado anunciaron su falta de liquidez para pagar a sus acreedores, llevándolos a la quiebra, y a los propietarios al remate, provocando el desplome de las aplicaciones y solicitudes de dinero para comprar una vivienda. Esta crisis hipotecaria podría reflejar un fenómeno de arrastre que afectará los demás sectores de la economía norteamericana.
El buen manejo de nuestros recursos financieros, gastar priorizando necesidades, saber exactamente cuáles son nuestras capacidades y nuestras limitaciones económicas –y suponiendo que el Congreso no imponga nuevas leyes o restricciones– nos hace pensar que los inmigrantes legales o ilegales brindarán el principal impulso para que aumente y se recupere la demanda de viviendas, fortaleciendo el mercado y aportando a la economía en general. Estas dos básicas y ambiciosas hipótesis podrían ser las posibles soluciones al problema que atraviesa la economía estadounidense.
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| Modificado el ( septiembre, 2007 ) | ||
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