Más que un equipo de fútbol PDF Imprimir E-Mail
Zona Franca
Por Kim Geronimo   
septiembre, 2007

 Hace tres años, en la ciudad de Clarkston, Ga, se formó un equipo de fútbol sin pretensiones y al margen de la comunidad.  Eligieron el nombre The Fugees. Tres años después ha generado una oleada de atención en los medios de comunicación, provocando reacciones racistas y xenófobas; pero también, reacciones de filántropos e incluso inspiró a Universal Studios a crear una nueva película basada en su historia.

¿Por qué tal transformación de un comienzo anónimo al estatus medio célebre?  El equipo es muy peculiar, y su nombre lo cuenta todo. Fugees viene de refugees, o refugiados, y todos los miembros son hijos de familias que huyeron de países destruidos por la violencia: Sudan, Afganistán, el Congo, Somalia, y catorce otras naciones.  Todos vienen de culturas muy diferentes a la cultura occidental –algunos casi no hablan inglés – y su esfuerzo para sobrevivir y triunfar como equipo representa otra lucha.  Es un símbolo de la lucha de todos los refugiados en Clarkston para crear una vida nueva en este país.

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El equipo de los Fugees, en Clarkston, Ga. Foto: The New York Times.

En un principio, Clarkston tenía una población mayoritariamente blanca y el alcalde actual, Lee Swaney, lo describía como “un pueblo pequeño y adormilado al lado de las vías de ferrocarril”.  Sin embargo, a finales de los años ochenta, las agencias de realojamiento de refugiados decidieron que Clarkston era un buen lugar para los recién llegados.  Desde entonces se ha convertido en una de las ciudades más diversas de Estados Unidos. 

Desafortunadamente, no todos los habitantes de Clarkston han acogido la ola de inmigración; muchos ven amenazada su seguridad y su trabajo.  A los Fugees, no se les ha ahorrado esta animosidad racista: a veces durante los partidos, los chicos del equipo contrario se burlaban de los idiomas ajenos de los Fugees.  En un partido, un chico del equipo rival fue expulsado y embelleció su salida con gestos obscenos a los miembros de los Fugees.  La hostilidad no se limita a las pasiones de los partidos; en diciembre de 2006, el entrenador del equipo, Luma Mufleh, recibió una noticia que le informó que a partir de marzo de 2007 los Fugees ya no podrían entrenar en el campo de fútbol que habían usado durante los últimos tres meses.  Más de medio año después, siguen buscando un campo permanente.

Sin embargo, no todas las reacciones hacia el equipo han sido negativas.  Los Fugees, quienes entrenaron por más de un año sin goles, a veces descalzos o con botas de campo, poco a poco han recibido muchas donaciones: trajes, pelotas y zapatos de fútbol.  Las donaciones han venido no sólo de la Fundación de Fútbol de los Estados Unidos (U.S. Soccer Foundation) y del Y.M.C.A., sino también de otros equipos que se vieron conmovidos por el espíritu y la resolución de los Fugees.  Y aunque no tienen ni el dinero ni los materiales que tienen los equipos americanos competidores, los Fugees han ganado muchos de sus partidos.  Ahora, el equipo original de sólo 20 chicos se ha multiplicado hasta formar tres equipos, y hay planes para un equipo de chicas.

Rogamos que este éxito emocionante sea un pronóstico cierto para el futuro de sus familias y todos los refugiados desamparados que han llegado a Clarkston, Georgia.

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Modificado el ( enero, 2008 )
 
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