La Diverticulosis PDF Imprimir E-Mail
Salud
Por Nubia Valencia   
febrero, 2007

La enfermedad diverticular del colon comienza como diverticulosis, término que se da a sacos o bolsas muy pequeñas, congénitas o adquiridas, que pueden afectar tanto el intestino grueso como el intestino delgado.  Las adquiridas son las más comunes y se forman por una hernia de la mucosa o sub-mucosa, ubicada generalmente en el sitio de una de las arterias que nutren el tejido a nivel del sigmoide. Éstas se diferencian de las congénitas porque la pequeña bolsa compromete todo el grosor de la pared del intestino.

Se presentan con igual incidencia en hombres y mujeres y en mayor proporción después de los 40 años, generalmente a causa de presiones ejercidas sobre las paredes del intestino, como consecuencia de  estreñimiento.  Un detalle para resaltar es el bajo porcentaje de casos que se presentan en los países industrializados en comparación con el alto índice en los países de occidente; y en especial, en los Estados Unidos donde un 10% de la población sufre la enfermedad, la que se asocia a las dietas bajas en fibra, ricas en alimentos procesados y de alto contenido graso.

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El banano es buena fuente de fibra. (Foto: SXC)

La mayoría de las personas con diverticulosis no tienen ningún síntoma o molestia. El síntoma más común, lo constituye una elevada sensibilidad y dolor en la parte baja del lado izquierdo del abdomen; síntomas que se pueden confundir con el síndrome de colon irritable.

En una complicación de esta enfermedad conocida como diverticulitis, que consiste en el desarrollo de una infección, el paciente presenta fiebre, nausea, vomito, escalofrío, calambres y constipación. Esta complicación puede ocasionar obstrucción intestinal, hemorragia, peritonitis, abscesos, infección generalizada o fístulas ( o sea una conexión de tejido anormal entre dos órganos o entre un órgano y la piel); casos de difícil manejo requieren cirugía y en el peor de estos, cuando se presenta peritonitis, puede llevar a la muerte.

La infección de un divertículo a menudo ocurre como resultado de depósito o acumulación de materia fecal, llamado “fecalito” en el saco o divertículo; pero una vez es tratada con antibióticos la infección cede.

El sangrado rectal, el que puede ser continuo o intermitente por varios días y que puede presentarse aún sin dolor abdominal, ocurre cuando la materia fecal erosiona un vaso sanguíneo en la base del divertículo. La sangre en este caso puede ser color rojo fresco, oscuro o marrón; muy raramente el color de la sangre es negro cuando proviene de un divertículo. 

El diagnóstico de esta enfermedad puede hacerse mediante una visualización directa del colon a través de un tubo flexible que se inserta en el recto y se lleva hasta el colon, este puede ser corto (sigmoidoscopia) o largo (colonoscopia); si se sospecha absceso se practica un ultrasonido o una escanografía.

Estos procesos deben tratarse con una dieta muy rica en fibra, que es la parte de las frutas, vegetales y granos que el cuerpo no puede digerir; algunas de estas fibras pasan sin experimentar cambio a través del intestino y otras se disuelven fácilmente en agua, los dos tipos ayudan para hacer más blandas las heces y por ende más fácil su paso por el intestino previniendo la constipación;  también se recomienda evitar comer semillas, nueces y maíz. Adicional y como parte del tratamiento se debe beber mucha agua, 6 a 8 vasos al día, y hacer ejercicio. También se encuentran suplementos de fibra natural en forma de tabletas que pueden consumirse si no es suficiente la fibra que se ingiere con el alimento.


Pregúntese usted mismo

 ¿Considera que está  limpio por dentro?
 ¿Es importante limpiar y desintoxicar el cuerpo regularmente?
 ¿Cómo puede limpiar apropiadamente el colon y desintoxicar sus órganos?
 ¿Qué beneficios experimentará y como su  vida cambiará para sentirse mejor?


Si presenta alguno de los síntomas a continuación es tiempo de que piense en hacerse una limpieza:

- Estreñimiento crónico
- Fatiga y baja energía                                     -Flatulencia, gases y distensión abdominal
- Exceso de peso                                             -Alergias a alimentos
- Dolores de cabeza                                         -Molestias digestivas
- Irritabilidad y cambios de temperamento       -Mal aliento y mal olor de las heces- Gripas frecuentes                                          -Problemas de piel- Hemorroides                     -Sabor metálico en la boca    

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Modificado el ( febrero, 2007 )
 
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