| El ballet de Alicia Alonso |
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| Perfil | ||
| Por Sascha Herrera-Thompson | ||
| enero, 2007 | ||
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El 86 Aniversario de la Prima Ballerina Assoluta ![]() Bailarines de El Balet Nacional de Cuba, dirigido por Alicia Alonso, participan en un ensayo realizado en el Teatro Nacional en San Jose, Costa Rica, el 23 de marzo de 2001. (Foto: AFP) Innumerables distinciones y reconocimientos hacen parte de la vida artística de esta bailarina y coreógrafa, a quien los más exigentes críticos de la danza mundial han calificado como creadora de poesía. Su dominio impecable de la técnica clásica le han permitido, como ella misma lo describe, la libertad de danzar: “…con el dominio de la técnica de Ballet se conquista la libertad para danzar.” La mujer para quien la técnica no es un fin en si mismo, sino un medio, revolucionó el mundo de la danza como coreógrafa con piezas ricas en temática e innovadoras desde el punto de vista formal; y como bailarina, como lo afirma Maria del Carmen Hechavarría, al establecer un nivel técnico que marco una pauta y un modelo en el mundo de la danza para varios artistas. Su increíble capacidad de transformar cada movimiento en una forma abismalmente expresiva le entregaron a sus afortunados espectadores dos cosas: la encarnación del genio artístico y el asombro maravilloso frente a la innegable presencia de una auténtica obra de arte. Aspectos que, no sólo se convirtieron en características de su danza y sus composiciones, sino de su pensamiento como teórica y autoridad en este arte. En 1948, Alicia decide fundar en la Habana, el Ballet de Alicia Alonso, hoy el Ballet Nacional de Cuba. Al frente del BNC, se han hecho celebres sus versiones de los grandes ballet clásicos (Giselle, Grand Pas de Quatre, La bella durmiente del bosque, La Fille mal gardee, el Lago de lo Cisnes, Cascanueces), los que han sido incluidos en los repertorios de La Scala de Milan, la Opera de Parîs, la Opera de Viena, El Teatro San Carlo de Nápoles, el Teatro Colón de Buenos Aires y la Opera de Praga. ![]() Alicia Alonso durante la rueda de prensa para anunciar el programa del XX Festival de Ballet de la Habana. (Foto: AFP) Pero quizá más que su brillante habilidad como bailarina y coreógrafa, Alicia Alonso pasará a la historia de la danza gracias a su pensamiento, a su conciencia extrema y reflexión inteligente de lo que significa danzar. Si bien, como ella lo señaló alguna vez: “la técnica es el idioma” de la danza, es en la concientización de ésta como expresión artística la que marca la diferencia entre un simple ejecutor y un artista.
Por otra parte, Alicia apunta como parte esencial de la creación de un artista la curiosidad por la cultura: “ustedes tienen que tener curiosidad por toda la cultura, deben querer saber cómo era el mundo, cómo es el mundo y cómo va ser el mundo el que ustedes están y del que van a hacer parte”. Y me atrevería a afirmar, que no sólo Alicia se refiere a la importancia de la cultura para los creadores, sino para el bailarín en sí, como una forma de reconocer la danza más allá de su obvia connotación física, como un arte que pasando por el cuerpo, a través del dominio físico de él, logra transformase en expresión artística, en poesía.
Son muchas las páginas que se podrían escribir hablando de Alicia y su danza, describiendo la grandeza de su genio y la agudeza de su pensamiento; y sobre todo, su invaluable contribución a la danza en el mundo. Hoy, esta mujer, a sus 86 años, y con más de cien reconocimientos mundiales, continua su obra imparable; ni la ceguera, de la que padece desde principios de su carrera, ni los problemas ortopédicos, que le dificultan su movilidad, han puesto limite a este genio incansable que aprendió a volar mientras danzaba. ¡Feliz Cumpleaños Alicia, gracias por existir! Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
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| Modificado el ( enero, 2007 ) | ||
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En una charla sobre la importancia de los Ballets Clásicos por excelencia, dictada por la bailarina en Cuba en año 2001, Alicia afirmó que la diferencia entre su escuela, el Ballet Nacional de Cuba, y otras compañías del mundo es que los bailarines de su compañía salen a interpretar la historia. Y esta interpretación de la que Alonso habla, es el resultado de la reflexión de los interpretes acerca de su arte, lo que ella define como “arte consciente”: “ [ellos] salen a bailar, ellos son personajes de la historia, no simplemente unos bailarines haciendo movimientos”. Es esta diferencia, a lo que Alonso le atribuye el reconocimiento y la particularidad de la escuela cubana de Ballet.
La formación cubana de Ballet a la cabeza de Alonso, se distingue no sólo en la calidad técnica de sus bailarines sino por su preocupación en cuanto a la proyección artística de sus interpretes, quienes dejan de ser eso, simples interpretes dominadores virtuosos de un lenguaje técnico, para pasar a ser artistas, creadores del sentido de sus propios movimientos.
Como coreógrafa la Prima Ballerina Assoluta, le da un lugar especialmente importante a la pintura. Para Alicia el balance escénico perfecto se encuentra en la pintura en “ver como el pintor trabaja”; es decir, cómo el pintor establece por medio de la luz y de cada elemento de su creación (los personajes, los colores, el centro de atención que escoge para su cuadro) el balance necesario para su obra. 




