Giro Económico PDF Imprimir E-Mail
Crónica
Por Luis Eduardo Palacio   
diciembre, 2006

Un buen número de empresas colombianas están aprovechando el tiempo y preparándose para el cambio oceánico que vendrá con la caída de las barreras comerciales que protegen el mercado colombiano.  El cambio es inminente, ya que el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos permitirá que  los aranceles que hoy protegen a muchos productos colombianos (que pueden llegar al 30 porciento), pueden reducirse a un mínimo.  Para entender la velocidad del cambio, basta recordar que en el reciente acuerdo firmado entre Estados Unidos y Chile, el 85 porciento del universo arancelario quedó en el nivel “cero” a partir del primer año.

Recientemente Colombia dio un paso enorme; positivo para muchos y negativo para otros, que introducirá un nuevo esquema económico al país, insinuando beneficios hacia el desarrollo económico. El TLC entre Colombia y EE.UU. fue firmado el pasado 22 de noviembre  en el Banco Interamericano de Desarrollo, ubicado en Washington.

El presidente Uribe ha marcado su época pro-libre comercio, y confía, según declaraciones a medios  de noticias, que el TLC favorecerá la país en un 100 porciento, creando más empleos, creando mejores oportunidades de desarrollo a pequeñas y grandes empresas, y mejorando la calidad de productos, entre otros.

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El Presidente colombiano Álvaro Uribe y su embajador en Washington, Andrés Pastrana, se disponen a dialogar con al representante de comercio norteamericana Susan Schwab, sobre el Tratado de Libre Comercio entre ambos países. (Foto: AFP)
Jorge Humberto Botero, Ministro de Comercio, Industria y Turismo, también estuvo muy a favor del TLC en sus recientes declaraciones a la prensa colombiana: “El acuerdo firmado impulsa y protege los intereses de Colombia y se constituye en una herramienta fundamental para lograr un mayor crecimiento de la economía. La implementación del acuerdo, la cual debe traducirse en creación de empleos de calidad y en reducción consecuencial de la pobreza, es lo que la experiencia de otros países, que han seguido estrategias semejantes, demuestra”.
Los colombianos ya entraron en ese circulo social del tratado de libre comercio con EE.UU. que ya vienen experimentado países como Chile, Perú, Ecuador, México, y muy pronto países centroamericanos, y República Dominicana entre otros.

Estos cambios  van a generar mucha controversia y polémica entre los que están en desacuerdo con el libre comercio.
 Sin embargo, es recomendable, querido lector que antes de crear su opinión (negativa o positiva), haga una pausa ya mismo y se pregunte,

¿Qué es el TLC, y cuáles son su objetivos?

El Repaso

En la última década, la política de comercio exterior de Colombia se fundamentó en la profundización de las relaciones comerciales con la Comunidad Andina y en la búsqueda de obtención de acceso unilateral a ciertos mercados, en especial Estados Unidos, a través de los esquemas ATPA/ATPDEA; y a la Unión Europea, a través del esquema SGP.

Estas medidas tuvieron el efecto de ampliar los flujos comerciales con el exterior, aun cuando moderadamente, en términos generales, la relación entre la  suma de las exportaciones y las importaciones y el PIB (Tasa de Apertura Exportadora), pasó del 30  al 38 porciento, bastante inferior frente al de buena parte de los países del área más abiertos a los mercados externos.

En general, el TLC está diseñado para desarrollar la economía en todo punto de vista, pero sus objetivos son muy claros y específicos

Los principales objetivos de las negociaciones son:
•    Un mayor crecimiento económico basado en el aumento del comercio internacional y en un mayor flujo de inversión nacional y extranjera.
•    Ampliar las ventas de los productos y servicios y ofrecerlos al mayor numero de países posibles. Específicamente,  ampliar las ventas de productos agrícolas en el exterior, teniendo en cuenta que estos deben entrar a los mercados del mundo con medidas especiales que los pongan en igualdad de condiciones.
•    Lograr  acuerdos  favorables para la prestación de servicios e incentivar su exportación.
•    Brindar a los inversionistas un ambiente de negocios más estable y seguro.
•    Igualdad de condiciones para los  exportadores colombianos al  hacer compras en los sectores públicos en los demás países.
•    Ayuda precisa a sus productores, creando igualdad de condiciones. De la misma forma, tener medidas claras sobre las restrictivas y propiciar normas para enfrentar las prácticas anticompetitivas.
•    Lograr mayores transferencias de nuevas tecnologías de otros países de calidades optimas.
•    Diseñar un sistema efectivo, y elaborar planes educativos para informar correctamente, y disminuir  las controversias que surjan por ocasión del tratado.

Después de entender y analizar detenidamente cada punto, la pregunta a seguir es, ¿Nos conviene el TLC?; ¿Será el tratado de libre comercio la oportunidad que necesitaba Colombia para finalmente salir de su estanco económico?; y ¿hasta qué punto nos conviene el TLC, o será una solución imaginaria creada por aquellos que se quieren aprovechar de nuestro país y  absorber nuestros recursos económicos?

Todos tenemos libre opinión y este análisis es precisamente para incentivar al lector a que genere su punto de vista. Si un país está a punto de dar un giro tan enorme, es imperativo que sus ciudadanos se enteren de éste y más importante aun, que se involucren directamente con su proceso.
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Modificado el ( diciembre, 2006 )
 
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