| La sensibilidad importante |
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| Crónica | ||
| Por Sascha Herrera-Thompson | ||
| octubre, 2006 | ||
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El Papa se une a otros líderes del Occidente que califican erróneamente al Islam “Muéstrame lo nuevo que trajo Mahoma” le dijo el Emperador Bizantino Manuel II Palaeologus a un Persa Musulmán “y las únicas cosas que encontrarás serán malignas e inhumanas, como su orden de diseminar la fe que él profesa por medio de la espada.” Fue la cita hecha por el Papa Benedicto XVI durante una lectura ofrecida por el Pontífice en la Universidad de Regensburg- Alemania, donde años atrás había sido profesor. Esta infortunada cita provocó la ira de miles de musulmanes extremistas y el disgusto de musulmanes moderados. Manifestaciones violentas contra iglesias católicas en varios países del mundo no se hicieron esperar. El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, calificó la cita del Papa como un comentario “no propio de un hombre de Dios”; mientras que, el debate alrededor del tema sigue causando controversia.
Pese a que el secretario de estado del Vaticano, Cardinal Tarcisio Bertone, ofreció una disculpa por la “infortunada” interpretación de los comentarios del Papa y a los esfuerzos hechos por parte de varios de los defensores de las palabras del pontífice (Padre Federico Lombardi, portavoz oficial del Vaticano y el arzobispo de Canterbury, quienes han tratando de hacer énfasis en el contexto en el que fue usada la cita), para muchos, esta es una muestra más de la creciente tendencia a emitir juicios totalitarios y agresivos por parte de destacados líderes mundiales contra esta religión y su cultura. A quienes ahora, para sellar con ‘broche de oro’ la falta de tolerancia y respeto por la diferencia en la que el mundo vive en nuestros días, se suma el Papa. ![]() El Papa Benedicto XVI, reunido con embajadores Islamicos en su casa de verano, tras despertar una polémica por sus comentarios con respecto a dicha religión. (Foto: Reuters) Lo irónico de la situación, como subraya un artículo de The Times de Londres, es que la lectura dada por el Papa Benedicto XVI era acerca de la compatibilidad de la religión y de la razón, idea con la que pretendía ofrecer un argumento en contra del uso de la violencia en cualquier religión. El error del Papa, según el Profesor Hans Kung, ex compañero de clase del pontífice, fue haber empleado la cita sin una adecuada aclaración de ella. Sin embargo, aún atendiendo al contexto de la lectura, las palabras del Papa no dejan de ser bastante polémicas y profundamente inapropiadas, mas aún, si son ubicadas en el contexto del grave conflicto entre estas religiones, especialmente en las implicaciones de sus respectivas culturas, al que se está enfrentado el mundo de hoy.
La pregunta es ¿por qué el Papa en una lectura contra la violencia en las religiones haciendo un llamado a la razón, empleó una cita de un cristiano quien estaba en medio de una batalla en contra de los musulmanes en Constantinopla entre 1394 y 1402? Sin duda el Papa Benedicto XVI, pese a todas las justificaciones que quieran darse para un hecho injustificable, especialmente de quien es el líder de la iglesia Católica, puso con la intención que haya sido, ‘el dedo en la yaga’. En un ejemplo dado en el artículo de The Sunday Times, “Let the Pope preach”, el comentario del Papa fue comparado como si en una lectura dada por un líder musulmán en la que se pretende mostrar la contradicción entre guerra (“santa”) y religión, éste hubiese dicho: Conversión violenta a cualquier religión, y por esta razón opresión violenta contra religiones diferentes a ella, va en contra de la naturaleza de Dios. Para cualquier católico, este comentario no habría sido recibido de manera grata, puesto que en él la referencia implícita a las acciones de la Iglesia Católica en hechos como las cruzadas, la inquisición y la sangrienta conversión de los indígenas en las colonias españolas en Suramérica durante la conquista, representa un cuestionamiento grave a su fe. En otras palabras, no es más que el señalamiento de la naturaleza “anti-Dios” de esta religión que no sólo la invalida como tal, sino a su fe y a quienes la profesan. En un mundo donde la creciente intolerancia y la violencia se encuentran a la orden del día, en un mundo donde el respeto se desdibuja y la diferencia se ha convertido en sinónimo de amenaza, y en la línea del Presidente Bush, en sinónimo de terrorismo, comentarios como éste simplemente no pueden suceder. Mucho menos, de parte de líderes religiosos o políticos, que parecen desconocer deliberadamente y favoreciendo quién sabe qué tipo de intereses, para infortunio del mundo, la responsabilidad que tienen sobre sus hombros.
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| Modificado el ( octubre, 2006 ) | ||
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