La lógica Rogers PDF Imprimir E-Mail
Por Sascha Herrera-Thompson   
marzo, 2006

Por estos días, se ha venido debatiendo en el capitolio la propuesta 529 sobre inmigración lanzada por el senador estatal Chip Rogers (R-Woodstock).
“The Georgia Security and Immigration Act”, estructurada en su presentación final alrededor del tema de los impuestos, busca reforzar las leyes federales, para muchos como Rogers insuficientes, ante el problema de la inmigración ilegal en el estado. Asunto que, como lo han venido resaltando los que se oponen a la propuesta 529, es obligación del gobierno federal.

La propuesta 529, lanzada y justificada bajo argumentos que alimentan el miedo, la xenofobia y la hostilidad contra los latinos y que se apoyan en el desconocimiento, de parte del común de gente que las apoya, de la verdadera realidad del inmigrante, está siendo votada en el capitolio con una alta probabilidad de ser aprobada.

Para Rogers, según declaraciones hechas a los medios en repetidas ocasiones, la presencia de inmigrantes ilegales constituye una amenaza no sólo para la economía del país sino para la seguridad física de los habitantes de Georgia.

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Chip Rogers
Pero ¿cómo los ilegales se convierten en una amenaza a la seguridad y además atentan contra la económia del país? Según la lógica empleada por Rogers, quienes rompen una vez la ley – aparentemente característica “natural” de los ilegales– lo harán de nuevo, conviertiendo de esta forma al inmigrante ilegal en un peligro social. En cuanto al tema económico, Rogers afirma, que buena porción de los fondos recaudados por el estado en impuestos son empleados en el pago de servicios médicos y otros beneficios para los inmigrantes ilegales, quienes además, privan a los ciudadanos de oportunidades de empleo que por derecho les pertenecen.

Por un lado, como él lo manifiesta, si bien es cierto que la condición del inmigrante ilegal es un rompimiento abierto de una ley específica del país, lo que es un argumento legítimo, es absolutamente equivocado, abusivo, irrespetuoso y ofencivo, para las diferentes comunidades cuyos ciudadanos se encuentran en estas condiciones, concluir que ésto necesariamente implique que todo inmigrante ilegal, por “definición Rogers”, pueda ser puesto en condición de delincuente, y que por tanto, represente una amenaza a la seguridad de los habitantes del estado.

 La propuesta 529 en sí establece cinco puntos:

1. Prohíbe a los empleadores recibir beneficios en sus impuestos estatales si contratan a trabajadores ilegales. Es decir, para poder reclamar el salario de un trabajador como gastos de la empresa, el empleador que pague más de 600 dólares al año a sus trabajadores, tendría que facilitar pruebas del estatus legal del empleado. Las empresas que participen en el sistema de verificación conocido como “Basic Pilot Program”, estarían exentos.
2. Exige prueba de residencia legal a cualquier persona mayor de 18 años que desee acceder a beneficios públicos.
3. Exige que los contratistas públicos utilicen sólo trabajadores que están en el país legalmente. Esta sección del proyecto no haría responsable al contratista por un subcontratista que emplee a inmigrantes ilegales.
4. Exige verificación del estatus legal de cualquier persona arrestada por cometer un crimen.
5. Establece condenas para el tráfico humano. Las penas van desde 15 hasta 25 años en prisión para cualquiera que de forma consciente reclute ó transporte a alguien que esté forzado a trabajar.

Contrario a la idea vendida por Rogers, los inmigrantes ilegales vienen a este país a trabajar en busca de un futuro, principalmente económico, que no encuentran en sus países (consecuencia en la mayoría de los casos de sus funestos gobiernos, y también, de países como éste que alimentan su poder y riqueza a costa de la pobreza y la miseria de los demás) contribuyendo con su trabajo, no sólo a la superación de su pequeño círculo, sino a la economía, y por tanto, al desarrollo de este país. 

En cuanto al supuesto panorama de la realidad de los ilegales expuesta por Rogers, donde se les acusa de tomar empleos y dinero en beneficios pagados por los ciudadanos del estado, tres puntos, que demuestran la manipulación de las afirmaciones de parte del senador Chip Rogers, deben ser tenidos en cuenta:

Primero, los empleos en donde se concentran la mayoría de los ilegales se encuentran principalmente en dos campos: la agricultura y la construcción, sectores para los que raramente aplican los americanos, por lo que la mano de obra ilegal se hace indispensable, como lo reconoció el senador Brian Kemp (R- Athens), postulado para Comisionado de Agricultura este año, y quien encabezo una audiencia pública en días pasados donde se analizaron diferentes aspectos de la propuesta 529.

Segundo, como lo explica el Senador Curt Thompson (D-Gwinnett), actualmente existen leyes que impiden a las personas no residentes de Georgia que reciban algún tipo de beneficio de parte del gobierno. Los únicos servicios que les son otorgados a las personas que no califican a ellos son los que ordena la ley federal, K-12 y servicios médicos de emergencia.
Tercero, del que se ha hablado muy poco, y que muy seguramente desconocen la mayoría de los americanos, son los impuestos pagados por los inmigrantes ilegales bajo el número de identificación del impuestos o TAX-ID, que representan un aporte concreto a la economía y al funcionamiento del país, pero sobre todo, la voluntad de estas personas, que pese a su situación irregular, están dispuestas –siempre y cuando se les permita– a respetar, aportar e involucrase en la dinamica del país.

Teniendo en cuenta lo anterior, los puntos centrales del senador Rogers bajo los que avaló la propuesta 529, pierden todo su peso, si es que alguna vez lo tuvieron, y en ellos se descubre una actitud abiertamente hostil en contra de los inmigrantes, no sólo los ilegales. Actitud que alimenta el despropósito del que son capaces diferentes sectores y grupos del país, cada día más extremistas y discriminatorios, y que se ha convertido, en un fenómeno de discriminación social no sólo a nivel nacional o estatal sino a nivel mundial.

Fenómeno que es una forma de segregación social, ya no instaurada en términos de superioridad de una raza sobre otra (racismo), sino que se estructura a apartir del desprecio a un individuo por su nacionalidad, sus creencias o la cultura a la que éste pertenece. Así las cosas, afirmaciones como estas pronunciadas por el Senador Rogers: “it’s not about ethnicity or skin color…”, se hacen aún más preocupantes y sospechosas. Entonces, si no es ésto Senador Rogers :“what is it about?”

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Modificado el ( noviembre, 2007 )
 
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