| Desde el green |
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| Por Alejandro Leal | ||
| junio, 2006 | ||
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Prácticamente todo el mundo conoce quien es Tiger Woods o por lo menos ha oído hablar de él: que es el mejor jugador de golf de los últimos años, que nadie lo supera, que gana mucho dinero, que es una súper estrella. Todo eso y más, es cierto. ¿Pero que saben de la persona detrás de la estrella? ¿Esa persona a la cual—el mismo Tiger dice—le debe todo lo que es hoy en día? Muy pocos saben de la fuerza que ha impulsado y ha convertido a Tiger en la figura mundial que es hoy, su padre—Earl Woods. ![]() Foto: sxc.ru Conoció a su esposa, Kutilda Punsawad, en 1969 quien trabajaba como recepcionista en Tailandia. Después de la guerra, Woods se mudó a Cypress, California, y fue allí donde creció Tiger y donde Earl vivió hasta el día de su muerte. Ahí mismo fue también donde Woods se dio la tarea de construir una malla para su hijo y así introducirlo al mundo del golf a la edad tres años. Desde ese entonces, y por aproximadamente veinte años, Earl se encargó de entrenar a su hijo en todos los aspectos posibles y de las formas más peculiares—por las cuales muchas veces fui criticado-. Por ejemplo, en una entrevista que dio hace ya varios años a associated press, Earl contaba sus tácticas para intimidar a Tiger y así hacer que trabajara el aspecto mental del juego de distintas formas; entre esas estaba hacer comentarios tales como “cuidado con el agua a la derecha” o “hay un árbol a la izquierda” justo durante el downswing (el momento justo antes de pegarle a la bola). Aún cuando a Tiger le producía frustración escuchar esto de su padre, él no podía decir ni una sola palabra al respecto. De esta, y otras formas, Earl se encargó de entrenar no tanto a un jugador de golf—en cuanto al aspecto técnico del juego—sino más que todo en el aspecto mental. En esa misma entrevista, Earl contó que un día le dijo a Tiger, con toda seguridad, que él nunca iba a conocer a alguna otra persona con la misma fortaleza mental con la que él había sido formado; según Earl así lo es. Hoy en día, Tigre, de treinta años, ya evolucionado en todo un hombre, esposo y jugador de golf le ha demostrado al mundo los frutos de aquel arduo entrenamiento al que fue sometido por su padre. Por otra parte, Earl había tenido la fortuna de estar junto a su hijo celebrando sus momentos históricos y más recordados; como por ejemplo, estar esperándolo en el green del hoyo 18 en el prestigioso torneo del Masters en Augusta, Georgia, en 1997; cuando Tiger se convirtió en el campeón más joven del torneo con tan sólo 21 años. Tiger siempre ha mantenido sus emociones en privado pero en el 2004 dejo sus lágrimas a flote cuando volvió a ganar el Masters, esta vez con la ausencia de su padre. Su estado de salud lo privó, de esta oportunidad: estar al lado de su hijo por segunda vez. Tiger y Earl llevaban una relación de padre e hijo muy cercana. El día de su muerte, Tiger emitió un comunicado en su website diciendo como su padre era prácticamente su mejor amigo y como le debe todo lo que es hoy. Earl sin duda alguna dejo una huella no sólo para su vida sino para el mundo entero. Él mismo, afirmó en una entrevista, que el mundo no ha visto nada de lo que Tiger es capaz pues él no es sólo una figura del golf mundial sino también lo será en otros aspectos de la sociedad. Earl aseguró que Tiger es un humanitario que va a impactar el mundo de formas no antes vistas. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
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| Modificado el ( marzo, 2008 ) | ||
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