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Entrevista
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Por Francisco Javier Nieves
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junio, 2006 |
Vivimos en un mundo lleno de retos y adversidades, de momentos truncos y difíciles; tiempos de oportunidades, logros y éxitos. Tal es el caso de la vida de Lily Farías; oriunda de Michoacán, México, y que actualmente radica en Atlanta. Lily Farías trabajaba, hace apenas unos dos meses, en una estación radial de Georgia (La Que Buena), como locutora de uno de los programas de la mañana; además de contar con el cargo de la dirección de operaciones de la radio. Su presencia en la mencionada radio dio un aire de frescura, y típicamente con el uso del folclor, pícaro y lleno de colorido del lenguaje que distingue a los mexicanos; súbitamente se ubicó como preferida en el show mañanero, ganando niveles de audiencia entre la comunidad latina de Georgia. Sin embargo, todo cambió cuando se dieron las primeras manifestaciones contra las leyes migratorias. |
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Modificado el ( septiembre, 2006 )
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Crónica
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Por Pamela Villafañe
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mayo, 2006 |
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 Fotografías de capturados en el Museo de la Memoria. (Foto: Cortesía Fernando Reati) Este pasado 24 de marzo, un país se unió para
recordar. A 30 años del comienzo de una de las dictaduras militares más
sangrientas en América Latina, un periodo conocido como la ‘Guerra
Sucia’, Argentina pausó su rutina diaria para practicar memoria. A las
cinco de la tarde, cerca de cien mil personas participaron directamente
en diferentes marchas alrededor del país, la mayor siendo en la
capital, Buenos Aires.
Por toda Argentina se podía ver arte,
fotografías, pancartas, placas y diferentes actos simbólicos de paz y
memoria. Frases como “Nunca más”, adornaban los edificios de la capital
y niños echaban flores al mar donde miles fueron arrojados, a veces
todavía con vida. En las escuelas se colgaron placas y fotografías de
‘desaparecidos’ que asistían a ellas, y en algunos lugares de trabajo
los empleados se tomaron unos minutos para hablar y recordar sus
experiencias y sus seres queridos. El día funcionó como una especie de
catarsis colectiva. El sentimiento era uno de victoria, Argentina logró
vencer a la dictadura recordándola, denunciándola, pero esto no fue
producto de un solo acto. El proceso de crear memoria tiene muchas,
muchas partes.
Uno de nuestros vecinos, el Dr. Fernando Reati, profesor de literatura
en Georgia State University, viajó a su Argentina natal para ser
participe de las manifestaciones. El Dr. Reati cursaba la universidad
en Argentina en los años de la dictadura. Para ayudarnos a comprender
más concretamente el sentimiento del 24 de marzo, nos relató un poco su
experiencia y sus ideas sobre el proceso de memoria argentino.
“La memoria se está construyendo constantemente,
con miles de pequeños actos, pequeñas historias individuales, hasta que
en conjunto crecen en una bola gigantesca que es la historia,” dice
Reati. La experiencia argentina, a diferencia de otros países
latinoamericanos, se caracteriza por no cesar de recordar, poco a poco.
Reati se refiere a pequeños actos como las manifestaciones de Las
Abuelas y Las Madres de la plaza de Mayo, las figuras más reconocidas –
quienes desde 1977 han caminado cada jueves alrededor de la plaza – son
los que poco a poco han logrado vencer la dictadura. Otros ejemplos de
pequeños actos son los “escraches” de los hijos de desaparecidos y el
“siluetaso.”
 Como parte de las demostraciones, el pueblo argentino guarda retratos de todos aquellos que desaparecieron. (Foto: Cortesía Fernando Reatil) En los escraches, un grupo de personas usualmente miembros
de H.I.J.O.S., va a la residencia de un militar o torturador y hacen
una marcha por la vecindad, representaciones artísticas y se pinta
alguna parte de la casa de rojo, simbolizando sangre. Uno de los
escraches más memorables fue frente a la residencia de José Rafael
Videla, líder de la junta militar que encabezó el gobierno durante la
Guerra Sucia, en el cual participaron alrededor de diez mil personas.
El ‘siluetaso’ lleva tal nombre porque en 1983 unos artistas pegaron
dibujos de siluetas humanas en las calles en honor a aquellos
‘desaparecidos.’ En pocos momentos cada silueta portaba el nombre de un
difunto.
Todos estos actos aportan a cómo se escribe y se
percibe la historia de Argentina, sin embargo no todos son actos
públicos. Reati describe un ejemplo de un acto privado, individual de
un amigo suyo. A veces participar en marchas y manifestaciones es
demasiado emocional para los que tienen relación directa con la Guerra
Sucia. Su amigo no quiso participar en la marcha, simplemente “sacó una
carta de un amigo desaparecido, que tenía guardada como un tesoro, y la
releyó.”
Un acto privado de recuerdo, de memoria, que nos hace pensar
en que la memoria se practica de diversas maneras, todas de igual
merito. En el caso personal de Reati, un póster con los nombres de sus
amigos desaparecidos funcionó como vehículo de expresión. “La gente
reaccionó con mucha sorpresa al ver a un tipo caminando solo. Al llegar
a la plaza me tomaron fotos, algunos se acercaron a decirme que
conocían a mis amigos, fue increíble el sentimiento.” La mayoría de la
gente marcha con familiares o diferentes tipos de grupos, él caminó
solo con los nombres de sus amigos y eso llamó la atención.
En un día feriado nominado como “Día nacional de la memoria,” la marcha
solo fue el gran acto. Pero además de las marchas, 24 de marzo, de las
Madres y las Abuelas, de los ‘escraches’ y todo lo demás, a 30 años de
una masacre, ¿cómo se pone de acuerdo una nación para recordar?
 Dos fotografías de madres pidiendo justicia en manifestaciones históricas. (Foto: Cortesía Fernando Reatil) Reati considera que un ejemplo de este debate
interminable sobre cómo practicar memoria es el Museo de la Memoria.
Abierto en 2004 por el gobierno de Néstor Kirchner, quien también fue
preso político durante la dictadura, en el edificio de la ESMA (Escuela
Superior de Mecánica de la Armada) símbolo de siniestridad por lo allí
acontecido, el museo todavía no esta completamente formado. Muchos
grupos se debaten sobre lo que estará representado en el museo. Grupos
de derechos humanos, grupos políticos, artistas, especialistas en
museos, y muchos otros sectores de la sociedad todos aportan ideas,
opiniones, pero ¿cómo llegar a un acuerdo?
La ESMA fue uno de los
lugares en donde se practicaba la tortura y el asesinato, uno de los
Centros Clandestinos de Detención y Exterminio del régimen. Mientras
unos proponen talleres para niños, otros proponen fotografías y
testimonios. “Hay un debate entre lo político y lo técnico, todavía no
está claro, sin embargo se ha demostrado que las cosas si pueden
cambiar y el cambio se ve.”
El museo es sólo un ejemplo, también en campos como el educativo, hay
debate sobre qué se debe enseñar. Hay debates sobre cómo representar a
las víctimas, si decir “guerra” o “masacre;” si se dice víctimas
inocentes entonces eso les resta agencia a los activistas; si sólo se
ve ese lado, se ignora a los militares que murieron a manos de la
guerrilla; si el pueblo sabía lo que ocurría, entonces también son
responsables.
Hay numerosos conflictos, no es un proceso fácil. Es una misión
realmente admirable. Mientras unos prefieren olvidar o vivir en un
estado de amnesia colectiva, los argentinos deciden no dejar atrás sus
treinta mil desaparecidos. No para quedar estancados en el pasado sino
que para que realmente sea “Nunca más.” En las palabras del Dr. Reati,
“El debate seguirá, pero la discusión sobre nuestra memoria está
abierta a la sociedad, y eso es lo importante.”
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Modificado el ( noviembre, 2006 )
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Crónica
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Por María Teresa Molano
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abril, 2006 |
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El 2006 para Colombia es un año electoral, pues ya
en marzo se escogió el nuevo Congreso de la República, y ahora se
aproximan las elecciones presidenciales. Pero esta jornada de comicios
no es tan común como las anteriores, pues se encuentra en juego la
permanencia de Álvaro Uribe Vélez en su cargo o si, por el contrario de
lo que piensa la mayoría, será derrotado por sus contrincantes.
Una vez más en Colombia, las elecciones presidenciales se llevan a cabo
en medio de un ambiente de deprestigio e incredulidad popular hacia los
partidos políticos tradicionales, Liberal y Conservador, pues ya hace
varios años que son vistos por el pueblo como politiqueros y
clientelistas. Razón por la que se han creado nuevos partidos
independientes que se arriesgan a hacer parte de esta jornada
electoral.
Aunque en algunos de estos casos, no sea más que el
movimiento de una ficha en un juego de ajedrez.
Un ejemplo claro es el mismo presidente Uribe, quien por algo se
saltaría del Partido Liberal para ser “independiente”, llevando a su
paso a otros aspirantes como Juan Manuel Santos, fundador del Partido
de la “U”. Esta “jugada política” le sirvió a Uribe para conseguir el
apoyo de algunos liberales; también del Partido Conservador, absoluto
seguidor de su programa derechista, así como de sus fieles creyentes.
 El actual presidente colombiano, Alvaro Uribe Velez (derecha) es el candidato pronosticado a triunfar. Es uno de los aliados más cercanos al presidente norteamericano George W. Bush (izquierda). (Foto: Agence-France-Press / Getty Images) Como
una muestra de los más recientes partidos políticos que han surgido en
el país, se pueden mencionar: Cambio Radical, liderado por Vargas
Lleras, el Partido de la U, de Juan Manuel Santos; Colombia
Democrática, de Mario Uribe, primo del presidente; Equipo Alas
Colombia; Convergencia Ciudadana y el de Moreno De Caro. Todos estos
“nuevos partidos” que no son más que uribistas y muy conservadores,
bajo una máscara de propuestas y lemas atractivos que suenan muy
convincentes para la opinión pública, pero no son nada más que la
búsqueda ansiosa de un voto. Lo que no se sabe es qué tan conveniente
sea para el actual presidente la existencia de tantos partidos
uribistas, y hasta que punto se contendran para no pisarse los unos con
los otros.
Por otra parte, y
para completar el panorama político tan desalentador que vive Colombia,
se encuentra las graves acusaciones hacia algunos políticos sobre sus
vínculos con el paramilitarismo, con el narcotrafico y las deudas que
tienen con la justicia, no sólo colombiana, sino con los Estados
Unidos. Uno de los casos más mencionados es el de la representante
Rocío Arias, congresista cercana al presidente Uribe y acusada por
tener contacto cercano con jefes paramilitares del departamento de
Córdoba y la costa norte del país. Lo que le significó a la congresista
ser expulsada del partido Colombia Democrática.
Mientras unos son acusados, los presidentes de partidos políticos, como
Cesar Gaviria, del partido Liberal, y Carlos Holguín Sardi, del
Conservador, señalan que no acepatarán en sus listas a ninguna persona
que se vea vinculada a problemas con la justicia, y mucho menos, que
sea acusada de relaciones con algún grupo armado. Por su parte, el
paramilitarismo confesó abiertamente que más del 30 porciento del
Congreso es infiltrado por ellos, y que son seguidores del presidente
Uribe. Esto torna las cosas muy oscuras y la democracia colombiana se
ve de nuevo manchada.
Dejando atrás la gran proliferación de candidatos y politiquería que
envuelve las elecciones presidenciales del 2006, es importante resaltar
que el pueblo colombiano a tan sólo un mes de elegir su nuevo
presidente, no conoce a fondo ninguna plataforma política. Se conocen
los partidos, las alianzas, pero de ideas o programas políticos que
hagan soñar a los colombianos con algún cambio en el rumbo del país no
se tiene idea. Estas elecciones se han visto envueltas por muchísima
publicidad y no por planes profundos que ayuden al pueblo a decidir por
quién votar.
Con el actual gobierno hay muchas inconformidades, pero la gente no
encuentra un contrincante que de la talla, que sea fuerte y
carismático, que tenga la habilidad de quitarle esa gran fuerza popular
con la que cuenta Uribe, lo cual aleja aún más un posible cambio. Es
por esto, que apesar de estas inconformidades, las encuestas las
continúa encabezando el presidente, y por ahora los colombianos
continuarán escuchando a unos medios de comunicación totalmente
uribistas, afirmando que el TLC es la mejor oportunidad, que el
terrorismo lo acabará Uribe, que los secuestros han bajado, que el Plan
Colombia es exitoso y que Uribe debe continuar la excelente labor que
ha desempeñado.
Lo que no se puede desconocer es el descontento generalizado de todos
los sectores sociales del país, pues hay que continuar luchando por un
gobierno donde la prioridad sea acabar con la exclusión social, la
falta de educación, de salud, de vivienda, de empleo, de igualdad de
oportunidades, entre otras calamidades que padece este país, para así
lograr que todos los ciudadanos tengan una vida digna. Por eso hay que
saber por quién votar.
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Modificado el ( octubre, 2006 )
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Crónica
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|
Por María Teresa Molano
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marzo, 2006 |
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En los últimos meses una de las palabras más mencionadas entre los
colombianos es El Tratado de Libre Comercio (TLC). El Tratado de Libre
Comercio tiene a todos los implicados haciendo sus apuestas, pues
aunque el gobierno de Estados Unidos y Colombia aseguran que es
beneficioso para los dos países, hay quienes están en contra y ruegan
por que no se firme el mismo.
Un TLC es un acuerdo que se lleva a cabo entre dos países o más, en
este caso Colombia y Estados Unidos, donde se establecen diferentes
reglas para el comercio de bienes y servicios entre los participantes.
Estas negociaciones influyen en diferentes sectores de la economía del
país, y su fin es incrementar el comercio y la inversión, logrando que
el desarrollo económico y social de los países participantes en el TLC
aumente.
Estados Unidos y Colombia, buscan con este convenio incrementar las
exportaciones de los productos nacionales, brindando un espacio seguro,
sin altibajos, a todos los inversionistas nacionales e internacionales,
para así lograr generar variedad de empleos y un crecimiento económico
que beneficie a todos los ciudadanos.
En el 2003, cuando se decidió negociar el TLC, Colombia creó un Equipo
Negociador, dirigido por Hernando José Gomez. Junto a él, se encuentra
el Consejo Superior de Comercio Exterior y la población civil; todos
velando por los intereses de Colombia y haciendo respetar los derechos
y principios consagrados en la Constitución.
 A comienzos de los noventa, la Apertura Económica en Colombia significó la entrada de marcas internacionales al mercado local. (Foto: Alejandro Leal /RE) Sin embargo, las consecuencias del TLC para Estados Unidos son muy
distintas a las de Colombia, pues estos dos países tienen economias e
intereses totalmente diferentes que los motivan a firmar este convenio.
En la realidad lo que implica el TLC no esta relacionado sólo con lo
comercial, puesto que lo que impulsa a EEUU a aceptar este acuerdo son
sus grandes intereses políticos.
Para Estados Unidos, el TLC significa ganar seguridad nacional a cambio
de beneficios comerciales para Colombia. Todo esto por ver al país como
uno de los pocos países andinos que cooperan en la lucha antidrogas y
antiterrorismo. Además, Colombia no hace parte de las nuevas ideologías
de la región, las cuales se inclinan hacia los movimientos
izquierdistas, como el caso de Venezuela.
Por otra parte, la única razón comercial palpable que llevaría a
Estados Unidos a tener interés en el TLC, es que Colombia es uno de los
mercados más importantes del hemisferio occidental para los productos
de exportación agropecuaria estadounidense, después de Canadá y México;
y hacer convenios comerciales, que incluyen aranceles y barreras
comerciales, es de gran beneficio para los americanos.
Al otro lado de la mesa se encuentra Colombia, con sus múltiples
problemas económicos y buscando una luz que los saque de tan cruel
realidad. Pero lo que no es tan seguro es que esa luz sea el TLC, pues
ya se sabe que este tratado afectará severamente al sector agropecuario
del país, pues se importaran grandes cantidades de maíz, arroz y pollo,
entre otros productos, a precios que dejaran en graves problemas a
estos subsectores.
Es increible que no se haya firmado el TLC y ya el gobierno tenga que
estar pensando en que subsidios se les darán a los sectores que
resulten más afectados. Y por supuesto, estos subsidios saldran del
bolsillo de los colombianos, que como es costumbre tienen que hacerse
cargo de las equivocaciones del gobierno.
Para muchos colombianos, que tienen su microempresa, el TLC les
recuerda a la no olvidada Apertura Económica, encabezada por el
gobierno de César Gaviria, la cual acabo con toda la pequeña y mediana
industria, dejando sin trabajo a miles de colombianos. Es por ésto que
el gobierno del presidente Alvaro Uribe, se ha tenido que esforzar para
convencer a los colombianos de los beneficios que se recibirían si se
llega a firmar el convenio.
Entre las múltiples ventajas que dice tener el TLC se encuentra el
aumento en la tasa de crecimiento económico y de bienestar de la
población; también el alza de las exportaciones y competitividad en las
empresas nacionales. Pero lo anterior no es suficiente para que el
pueblo colombiano le de el visto bueno a este convenio.
Por otra parte, los colombianos residentes en los Estados Unidos se
quedaron esperando que el TLC les ayudara a su situación en este país,
pues temas como la seguridad social, los estudios y homologaciones de
títulos en el exterior, y el otorgamiento de visas de Estados Unidos,
no se incluyerón en el convenio, y una vez más los colombianos que
estan lejos de su país se sintierón olvidados.
El TLC se encuentra en el punto final, y es ahora donde se conocerá el
futuro comercial de Colombia. Aún quedan muchas inconformidades y dudas
sin resolver. Palabras como aumento en los impuestos, IVA y subsidios,
se haran aún más frecuentes entre los colombianos que esperaban que
despúes de tanto tire y afloje de estas negociaciones del TLC, se
lograran sacar múltiples beneficios para todos los sectores económicos
del país, no para unos sí y para otros no.
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Modificado el ( septiembre, 2006 )
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