Pesca'o
Bacalao
Por alejandro Leal
Para
estas fechas, si no ha visitado el acuario es porque prefiere
ver al pez en el plato que nadando en un estanque. Bueno,
quizás no le apetezca empeñar unos $100
dólares en llevar a su señora y tres hijos,
o quizás es que la falta de anuncios publicitarios
le facilito olvidarse de que hace un mes abrieron el “acuario
más grande del mundo”.
Afortunadamente
para nuestros lectores la Revista fue invitada al día
de medios, el sábado previo a la apertura oficial
del Georgia Aquarium, donde nos dieron un tour cinco estrellas
de lo que promete ser el motor económico del centro.
Por
lo menos a eso le quieren apostar tanto el gobernador
Sonny Perdue y la alcaldesa Shirley Franklin, quienes
ambos hablaron en la conferencia de lanzamiento de la
importancia de esta propiedad privada sobre terreno público,
en cuanto a la economía de la ciudad.
En sí el acuario tiene mucho mérito, y no
por los $250 mil millones de dólares que gastaron
en construirlo. Es cierto que alrededor de la edificación
se está construyendo el museo de la Coca Cola y
con suerte la alcaldía convencerá a los
de la NASCAR para que construyan su Salón de la
Fama. Sumándolo al Atlantic Station, a Ikea y a
la expansión del museo, es como lógico lo
de la nueva campaña publicitaria de la ciudad:
“Cada día es un día de estreno”.
Cabe el comentario social. Mientras tanto la alcaldesa
como el gobernador se apresuraban en aplaudir la apertura
del acuario, miles de desamparados siguen caminando por
la ciudad, a unas pocas cuadras de donde se inauguraba
el tanque de agua, sin hogar, trabajo, ni refugio para
el invierno. Además, con la noticia de que la General
Motors planea cerrar la planta de ensamblaje de Doraville
y que la Ford está pensando cerrar la planta de
Hapeville, queda la duda sobre quién podrá
visitar tantas atracciones y sitios de comercio.
Pero
bueno. Para los que no hayan ido, hagamos un repaso del
sitio. Está ubicado cruzando la calle del parque
Centenal. La entrada oscila entre los $15.74 para niños
y los $21.06 para dultos – $18.06 para la tercera
edad. Casi por el doble de cada precio se puede comprar
un pase anual.
Al
entrar se topará con la sección “Georgia
Explorer”, una exhibición de animales nativos
de las costas atlánticas de nuestro estado. Hay
un tanque próximo a la entrada donde se pueden
jugar con pequeñas manta rayas, y si se atreve,
podrá acariciarlas.
Tras el “Georgia Explorer” sigue el “River
Scout”, donde encontrará especies nativas
a los ríos. Sin duda la atracción es tanque
de las payaras rojas, un primo lejano de la piraña.
Luego
sigue el “Cold Water Quest”, que alberga a
todo tipo de animales de aguas frías como focas,
pingüinos, el pulpo gigante del pacífico y
las curiosas y vanidosas ballenas blancas, o belugas.
Sigue el “Ocean Voyager” y aunque es la exhibición
de mayor atracción no es ni la última ni
la primera. El orden quizás es reflejo de la idea
que recalcaron los guías trabajando aquel día.
“El visitante no tendrá que seguir un orden
específico en cuanto a las exhibiciones. Podrá
escoger cual de todas quiere ver primero o repetir”.
Pues
entonces discutámosla de últimas. En nuestro
orden, el tour culmina con el “Tropical Diver”
donde se verán varias especies de peces y crustaceos
tropicales. Las medusas y aguamarinas son de las exhibiciones
más llamativas por su hermosura.
Volviendo
entonces al “Ocean Voyager”, concluimos nuestro
review. Es este el tanque más grande de todo el
acuario y donde se encuentran Ralph y Norton, los dos
tiburones ballena que son la atracción principal
de todo la pecera.
La
estructura de cada exhibición permite que la gente
navegue un camino de donde se pueden ver los animales.
Pero en el “Ocean Voyager” hay dos sorpresas
muy gratas. La primera es el túnel submarino que
cruza el tanque y de donde se puede apreciar el tamaño.
Los animales pasan nadando a unos pocos metros de donde
está la gente, creando una experiencia bastante
interesante. La segunda sorpresa se las quedaré
debiendo, sino qué gracia.
Hay un aspecto donde el acuario pierde el año y
es la nomenclatura de sus letreros. No hay una sola palabra
en español. Se supone que es una atracción
internacional, que busca atraer turistas de todo el mundo
– por ende había periodistas internacionales
para la apertura. Pero todos los anuncios están
en inglés. No que sea obligación, pero son
detalles que a la larga importan.
Alejandro
Leal
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