Amores
contrariados
Por
Natalia Bethancour
Cuando
creemos que tenemos todo resuelto, y que hasta el momento
en la vida no nos hace falta nada más que el desenlace
a las vivencias, muchos nos damos cuenta en la cumbre
de la espera que en verdad no hemos vivido nada y por
ende lo único que podemos esperar es el desenlace
de lo desconocido.
¿Qué es el amor? Una palabra,
un sentimiento, mil cosas. Le podremos dar realmente un
significado tenue sin darle algún tipo de forma,
dueño y por ende vida? Aunque podemos encontrar
mil definiciones hacia lo que significa el amor, al final
aunque en otras palabras sinónimas todas concuerdan
y llegan al mismo punto, el amor es un sentimiento de
vivo afecto que cuando se haya se vive intensamente.
Algunos le dan forma y otros simplemente
lo dejan en un rincón de su alma y lo alimentan
poco a poco sin que nadie se de cuenta.
Para Sofía no era tan fácil
darle un significado y mucho menos un trayecto al sentimiento
que llevaba dentro, por que no dependía de ella
sino del que llegó a generarlo en primer lugar,
Gabriel. Sofía era la típica persona que
vive la vida de la misma manera todos los días
sin salirse de la rutina. Para ella era mejor poder tener
el control de todo en su ámbito, lo controlable
era lo que no cambiaba y esto le daba cierto nivel de
seguridad que la dejaba vivir feliz o por lo menos vivir
con la idea de ser feliz. No se le conocía pareja,
y en la oficina cuando se hablaban de sus meritos, la
misma pregunta siempre relucía ¿alguien
le a conocido un novio, un pretendiente o si quiera un
amigo a Sofía? Era verdad ante todos que era una
ejecutiva sobresaliente, pero siempre en las fiestas de
trabajo o eventos se le veía sola rondando por
ahí mientras observaba al resto compartir con alguien
más.
Era simpática y según muchos,
bastante atractiva, entonces por qué estaba sola?
Lo que muchos ignoraban era que aunque Sofía aparentara
estar sola, en realidad no lo estaba. Su vida profesional
finalizaba después de cada jornada de trabajo al
cerrar la puerta de la oficina y era entonces que su verdadero
karma iniciaba. Sofía llevaba sosteniendo una relación
amorosa con un hombre que era prohibido, pero el cual
amaba con toda su alma. Gabriel era un empresario que
había conocido en un viaje de negocios y con el
cual emprendió una relación sin darse cuenta
cómo ni cuando. Ambos eran jóvenes y solteros
así que no había nada que perder o por lo
menos eso se pensaba. Sofía se fue enamorando poco
a poco de Gabriel, de su forma no usual de conquistarla,
de las cosas que compartían, de los gustos disparejos
y las afinidades que poco a poco encontraban el uno en
el otro.
Pero la vida siendo injusta como es le
tenía guardado en el cajón de los secretos
una verdad a Sofía que no se esperaba y que en
realidad llego un poco tarde. A medida que una relación
avanza, se va adquiriendo un más serio nivel de
compromiso, en muchos casos resulta siendo algo muy bueno
pero en el de Sofía y Gabriel resultó siendo
el desfalque de su relación, por que había
uno de los dos que estaba dispuesto a dar más que
el otro. La relación llegó a punto en el
que Sofía empezó a cuestionar si Gabriel
era el hombre con el que deseaba compartir su vida, pues
para ella la respuesta siempre fue clara, pero para Gabriel
no. Siempre se salía por la tangente, la dejaba
a medias cuando el tema de matrimonio relucía y
en muchos casos le reprochaba el afán de querer
unir sus vidas. Pero la verdad era otra muy diferente
a la que Sofía alguna vez se imaginó, no
era que Gabriel no quisiera compartir su vida con ella
si no que él ya tenia una vida propia con otra
mujer y por eso era imposible que la relación de
ellos dos jamás se formalizara. Por desgracia para
Sofía la verdad de la mentira que llevaba viviendo
había llegado un poco tarde. Aunque se encontraba
dolida y desilusionada no veía la vida sin Gabriel,
se había enamorado profundamente de él y
prefreía tenerlo a medias que no tenerlo. Y así
fue, se dejó guiar por el corazón y no por
la razón, por que aunque ambas se contradecían
y solo una la llevaba a la felicidad y auque fuera a medias
eso le bastaba. Era conciente de la decisión que
tomaba, Gabriel la quería pero no lo suficiente
como para dejar la vida establecida que tenía.
Para él Sofía era un escape de la realidad,
un lugar seguro en el cual podía refugiarse y encontrar
la serenidad que el mundo real no le brindada. Para ella
él era el amor personificado, y aunque realmente
no lo pudiera tener aquellos instantes que eran solo de
ellos los conservaba siempre en su memoria y en su ausencia
los revivía para ser nuevamente feliz.
¿Y entonces qué es el amor?
Mil cosas y una muy diferente para cada uno pero para
Sofía fue Gabriel desde el primer instante y la
convicción de que algún día el universo
se alineara y así por fin ellos poder estar juntos
solo los dos.
nbethancur@revistaelite.com