Grasas
buenas y malas
Por
isabel Castro
La
grasa, desde hace mucho tiempo, ha sido un alimento que
le agregamos a la comida para darle sabor y textura. Nunca
nos habíamos puesto a pensar que la grasa nos iba
a engordar, ni causar problemas arteriales. Desafortunadamente,
hoy día, mientras que la tecnología avanza,
la calidad de la comida desmejora. Mientras muchas personas
pueden pensar que todas las grasas son iguales, puedo
asegurarle de que hay que ponerle mucho cuidado a las
grasas que se consumen, porque todas no tienen el mismo
efecto en el cuerpo.
La grasa es un alimento necesario por
la cantidad de beneficios que tiene. Eso incluye ayudar
absorber las vitaminas y nutrientes de otras comidas que
el cuerpos necesita. También es importante, porque
nos da energía y ayuda a controlar lo que entra
y sale de cada célula. La grasa mantiene el sistema
nervioso fuerte y ayuda a mantener las hormonas balanceadas.
Lo difícil es poder distinguir entre las grasas
que ayudan al cuerpo mantenerse fuerte y saludable, y
cuales son las que nos terminan haciendo daño después
de consumirlas por un tiempo prolongado. Es importante
acordarse de los tres tipos de grasa que se son más
conocidas: la grasa trans, que es conocida como la más
dañina, la grasa saturada, y la grasa no saturada.
La grasa trans se ha vuelto popular por
su uso en productos procesados. Ésta grasa también
es procesada y el resultado es un producto más
económico y eficiente cuando se usa para cocinar
y dura más sin que se dañe. Pero si este
tipo de grasa sirve para tantas cosas buenas, ¿cómo
puede ser tan dañina para el cuerpo? Desafortunadamente,
cuando se procesa este lípido, la cadena molecular
de la estructura se daña, y el cuerpo no recibe
los beneficios que debe recibir de la grasa en su forma
natural. La grasa trans también le baja el nivel
del colesterol HDL (el colesterol de alta densidad), que
se reconoce como el colesterol que protege contra las
enfermedades cardiovasculares y hace que el nivel del
colesterol LDL (el colesterol malo) se suba y que cause
que las arterias se bloqueen. La grasa trans hace que
las arterias se vuelvan rígidas y han sido causante
de la resistencia a la insulina, causa de diabetes tipo
2 y contribuye a otras enfermedades si uno continúa
a consumirlo sin medidas.
Otra grasa que se encuentra libremente
en nuestras dietas, es la grasa saturada. Aunque esta
grasa no es tan peligrosa como la grasa trans, uno debe
medir la cantidad de grasa saturada que consume, porque
también puede estimular la producción del
colesterol LDL, el cual sabemos es el colesterol que obstruye
las arterias. La grasa saturada se encuentra en una forma
sólida sin o con refrigeración, pero también
se puede encontrar en muchos productos de animales como
la carne roja, el pollo, el pescado y muchos tipos de
quesos y leche. Para toda las personas que son aficionadas
de la dieta Atkins, deben estar precavidos y fijarse bien
en a la cantidad de carnes rojas y quesos que comen. La
grasa saturada contiene los ácidos grasos que son
más potentes y por eso pueden afectar el nivel
del colesterol de uno, contribuyendo a los ataques cardiacos
y los derrames cerebrales. Si tiene que comer carne todos
los días, trate de comer un corte de carne que
no sea tan alto en grasa, y trate de cocinarla a la parilla
o asada.
La última clase de grasas son las
más importantes, pero desafortunadamente, las que
menos se consumen. Estas son las grasas no saturadas,
y se encuentran en aceites como el aceite de oliva o el
aceite de canela, pero también se encuentran en
comidas como las nueces o ciertos peces de agua fría.
Se ha comprobado en varios estudios que
mientras una persona incluye estos tipos de grasa en su
dieta diariamente, uno puede controlar el nivel del colesterol
y puede mejorar el nivel de su salud.
Estas grasas son las que mejoran el nivel
del colesterol HDL, y bajan el nivel del colesterol LDL.
También ayuda a controlar la resistencia de la
insulina y la diabetes tipo 2, que se presenta en la gente
mayor. Otros ácidos grasos que deben ser incluidos
en su dieta, son el linoleico y el linolenico. Estos ácidos
son más conocidos como los ácidos omega-3
y omega-6. La razón para consumirlos estos ácidos
grasos, es porque el cuerpo no los produce y es difícil
adquirirlos a no ser que uno los ingiera.
El ácido omega-6 es importante
porque cumple varios propósitos en el cuerpo. Ayuda
a que el sistema cardiovascular y el sistema muscular
funcionen apropiadamente y también ayuda a que
el cuerpo combata enfermedades. El ácido omega-3,
igual de importante y necesario, ayuda con el desarrollo
del cerebro y para que los órganos del cuerpo se
mantengan funcionando acertadamente. Una de las mejores
comidas para adquirir los ácidos omega 3 y 6 es
el pescado, como el salmón o el atún. Trate
de incorporar por lo menos tres porciones de pescado a
la semana para poder garantizar que esté consumiendo
por lo menos las cantidades recomendadas.
Sabiendo distinguir entre los tipos de
grasa le ayudará a poder escoger comidas que le
contribuyan a su salud. Trate de incorporar más
grasas que no sean saturadas y reducir las saturadas y
trans, si es que no la puede eliminar por completo. Saber
comer todo en moderación es lo que lo ayudara a
vivir una vida balanceada y saludable.
isabel@revistaelite.com