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El
club de la pelea
Por
Luis Palacios @
A
veces llego a pensar que el demostrar la hombría
por medio de la fuerza física se ha convertido en
un deber de supervivencia para el sexo masculino. ¿Habrá
una mejor forma de resaltar las masculinidad del hombre?
Si bien, la historia de la humanidad le heredó al
hombre un concepto tan fuerte como sus pretensiones por
imponerlo: el machismo. Diariamente es defendido y aplicado
en la mayor parte de nuestras vidas, haciendo caso omiso
a estudios antropológicos que revelan impactantes
declaraciones acerca de la mujer como eje principal de productividad
en la familia. Hoy en día, las mujeres son las que
aborrecen y rechazan activamente todo acto de machismo y
violencia en cualquier expresión, pero a su vez son
ellas las que nos deslumbran en los rings de combate cada
vez que ansiosamente esperamos un round más.
Boxeo, Taekwondo, Kun-Fu, y KickBoxing, son buenos ejemplos
de una necesidad casi básica del hombre de expresar
poder y superioridad de forma física y legal; alicientes
que calman la sed diaria de soltar testosterona que viene
siendo acumulada día a día. Sin embargo, de
todos las modalidades de combate que han sido legalizadas
como disciplina deportiva, hay una que he tenido la suerte
de observar más de cerca últimamente. A estos
deportes se les catalogan como los mas violentos de todos,
y estoy muy de acuerdo con este tipo de declaración.
¿De los rudos, cual es el más rudo?
Estimado
lector, si yo le dijera que dentro de este grupo de deportes
violentos hay uno que se destaca ampliamente por su rudeza,
¿me creería? Y si le agregara que es la última
expresión en demostración de supremacía
física, ¿qué pensaría?
Ultimate Fighting, o combate extremo es una modalidad de
deporte de combate que ha venido tomando fuerza en el mundo
entero, y su popularidad sigue creciendo aquí en
los Estados Unidos. No son luchadores más fuertes
que en el Kun-Fu, o más inteligentes que los peleadores
de Boxeo, ni más disciplinados que los de Taekwondo,
la diferencia es que sus límites son reducidos hasta
el último punto de tolerancia, es decir, que los
genitales no se tocan. Propinando una amplia gama de golpes
a los luchadores, haciendo la pelea más atractiva
para el ojo amarillista del público. Hay combates
que duran segundos, como otros que toman tres rounds de
tres minutos para definir el ganador de combates épicos.
Aquí es donde trasciende la preparación y
destreza del luchador, como a veces el estilo de pelea.
Entre los estilos más conocidos del combate extremo
esta el JutJitSu, que aunque de origen oriental, es ampliamente
reconocido como la modalidad más representativa de
los peleadores de origen brasileño. Este estilo se
caracteriza por ganar por sumisión que por knock-out,
siendo un arte de combate especializado en mantener al otro
combatiente bajo un control por medio de movimientos esquivos
y acrobáticos, hasta llegar a la sumisión
por medio de alguna llave letal, sea a un brazo o al cuello.
Los luchadores brasileros se han hecho famosos por ser unos
maestros en este estilo de pelea y son la mejor representación
latinoamericana en este deporte, que reproduce sus competidores
y duplica sus fanáticos.
Muchos de los fanáticos son jóvenes entre
los 13 y 25 años, que luego son tentados a ser parte
directa del deporte. Aunque una gran parte de los competidores
comienzan desde tempranas edades, la gran mayoría
ven truncado su futuro por diversas razones: lesiones, dinero,
y hasta estabilidad emocional. Es por esto que se requiere
de mucho temperamento y dedicación para poder crear
un futuro brillante y duradero en el combate extremo. Es
cierto que se requiere de disciplina y bastante ejercicio
físico que contribuye positivamente a la salud humana,
pero a su vez es imperativo pensar que se le esta exponiendo
a una violencia extrema a jóvenes; ¿será
que la conciencia de estos jóvenes asimila la dura
tarea de adoptar este rudo deporte como una disciplina para
sus vidas? Se podría decir que es mejor inculcarles
una disciplina como ésta que dejarlos hacer lo mismo
en la calle pero de forma deliberada, aún así,
¿qué harían las madres de estos jóvenes
cuando tengan que decidir si dejan a su hijo practicar este
deporte, o negárselo y exponerlos a la vagancia de
las calles?
Somos seres humanos y pensamos de forma diferente. Algunos
les parece divertido como a otros muy violento. El combate
extremo existe y no tiene intenciones de desaparecer, sino
de crecer cada día; debido a esta razón muchos
se animan a conocer más de cerca el combate extremo
como deporte, y sacar sus propias conclusiones. Exactamente
fue lo mismo que hice cuando asistí a principios
de noviembre a un evento de Ultimate en Wild Bills, lugar
asociado con el promotor de eventos Brett Moses.
El truco no está en hacerse el de la vista gorda
con aquellos conceptos que no compartimos, sino estudiarlos
de cerca para ver a que es lo que nos estamos enfrentando.
No deje que se lo cuenten, vívalo y conózcalo
con sus propios ojos, ya que despertar curiosidad y analizar
lo desconocido no es pecado. Si no, que alguien le pregunte
a Colón.
En la próxima edición les hablare cómo
fue mi experiencia al vivr tan de cerca uno de estos combates.
Si desea más información acerca de próximos
eventos sugiero que visite la página web de Wild
Bills para las fechas.
luis.palacios@revistaelite.co
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