Octubre, 2005 | Contact | About Us | Media

Observando: Una pregunta sin respuesta

por Natalia Bethancur

Cierto día me encontré hablando con un amigo al respecto de su futura ex-novia, (una jóven con la que andaba en pleno transcurso de rompimiento) y con la cual llevaba teniendo problemas por varios meses. Escuché mientras me contaba las mil y una razones por la cual su relación venía decayendo cada día más y cómo después de haber intentado “todo” en su poder por salvar lo poco que quedaba, la única solución prominente que veía a su relación era finalizarla de una vez por todas. Me pareció interesante su argumento, pues no era la primera vez que me contaba la frustracion que su relación actual le causaba. Mientras me contaba más en detalle lo que le acontecía, noté cómo muchas de sus razones eran similares a las que yo misma en un momento dado he utilizado y que sólo me han llevado a finalizar una que otra relación. Después de haber resumido sus argumentos, finalizó con lo que él consideraba la mayor razón para finiquitar su relación, mi amigo simplemente no se veía en un futuro prominente con su actual pareja, de hecho no se veía en el presente con ella y encontraba ese hecho más que significativo para no seguir alimentando algo que él consideraba no tenía materia y no iba a ningún lado. Quedé un poco perpleja ante tal explicación, pues todos en algún momento nos cuestionamos si la pareja con la cual nos encontramos es la misma con la cual uniremos nuestras vidas mas adelante y muchos ante no obtener una respuesta inmediata recurren a la solución que mi amigo me presentó, la cual en muchos casos termina dejando muchas dudas en el aire. Haber hablado con mi amigo me sirvió para analizar mis propias relaciones tanto pasadas como aquellas alrededor mio. Me sorprendió bastante encontrar que muchas de las relaciones no terminan por traiciones y engaños sino por la simple necesidad de tener que encontrar las respuestas a  aquellas preguntas que muchas veces toman toda una vida en responder. Recuerdo hace un tiempo cuando me ví involucrada en una relación similar a la de mi amigo. Por más que trate de buscarle solución, noté como comencé a convertirme en una persona inconsistente, poco a poco me alejé de mi pareja y esto ocasionó que los desacuerdos incrementaran mas. Entendía que parte de mi inestabilidad se debía más al hecho de encontrarme en esta relación, que por la persona en sí, pero como muchos ante la posibilidad de estar sola opté por sostener una relación que no me hacía feliz, a cambio de enfrentar la soledad y el miedo que trae consigo no tener un compañero. Aunque después del diálogo las cosas se arreglaron momentáneamente, con el transcurrir del tiempo la relación fue decayendo más y más hasta llegar un punto en que las peleas eran incesables y el diálogo simplemente hacía parte del recuerdo. La relación no finalizó bien, porque no se terminó cuando se debía lo cual ocasionó que el rompimiento fuera denso y bastante doloroso. Los resentimientos que sufrí fueron más de remordimiento que de nada, pues si hubiera finalizado la relación cuando era adecuado tal vez hoy en día se conservaría una amistad y el sufrimiento hubiera sido otro. Cuando la relación finalizó me dije exactamente lo mismo que mi amigo para que no me doliera tanto “esta no es la persona con la que me voy a casar así que no importa”, aquella idea aunque un poco radical, fue la que me ayudó a sobrellevar el mal sabor de aquel momento pero al mismo tiempo fue la misma que salió a relucir cuando me ví frente a la idea de otro rompimiento. Fue entonces cuando la pregunta vino a mi mente, por qué fracasan las relaciones?, y llegué a una simple conclusión; por que se inician por razones equivocadas. Las personas se enlazan en una relación con la mirada puesta en qué pueden sacar de ella, en vez de pensar que pueden aportarle. Entran pensando qué podrán descubrir de la otra persona sin pensar qué pueden llegar a descubrir de sí mismos. Una relación fracasa porque se sobrepasan la barrera establecida. Los celos y la obsesión crean parte de la barrera y hacen que las personas actúen bajo un instinto de incertidumbre lo que resulta en un ambiente de desconfianza que lleva al cuestionamiento de la entereza de la otra persona.
Es agradable compartir la vida con alguien más, muchos dirán que es mejor estar con alguien así no se esté enteramente enamorado, que estar solo, lo sé, yo lo viví. Pero es exactamente ese hecho el que causa los mayores problemas en una relación, pues a medida que el tiempo transcurre y las mariposas de los primeros meses pasan, las personas comienzan a buscar aquello que los motivó a establecer la relación. En primer lugar, ante no encontrarlo eligen por quedarse en la relación con la esperanza de que a medida que transcurra el tiempo se halle lo que se cree perdido y si no se encuentra igualmente la compañía que se imparte, suple cualquier duda momentánea lo cual abastece por corto tiempo . Hay algunos otros factores que llevan a que una relación culmine, pero creo que no me encuentro sola cuando digo que la costumbre y la compañía generan un ambiente de estabilidad que es difícil cambiar.
¿Y entonces por que fracasan las relaciones? Creo que es una de aquellas preguntas que puedo refutar pero a la cual jamás le puedo dar una respuesta concreta. Hay muchas más razones por las cuales una relación puede finalizar, de hecho la causa siempre va atada a otros elementos. Así que yo sólo puedo hablar por mí misma, pues me ha sucedido lo mismo que a otro; prefiero estar en una relación así esté inconforme,que estar sola, pues la compañía es algo que al final realmente no se puede remplazar.
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