Tras la tragedia del Huracán Katrina, la sociedad norteamericana se vio en la dura tarea de admitir que los problemas de racismo y clasismo aún existen a una profundidad antes no concebida. Pero aparte de las miles de familias que ahora tendrán que vivir con el estigma de ser evacuados y desplazados dentro de la nación más poderosa del mundo, existe otro problema que presenta características similares.
El debate sobre la inmigración continúa siendo uno de los temas más delicados para discutir por la existencia de opiniones encontradas. Pese a que hay políticos que preferirían la expulsión de todos los inmigrantes, hay también quienes entienden que ellos ofrecen un motor importante para el bienestar de la nación como tal. No fue en vano que a comienzos del siglo pasado se invocara la oración de la Estatua de la Libertad para darle la bienvenida a miles de inmigrantes europeos.
El propio presidente ha dicho que una reforma migratoria es necesaria y en este momento se encuentran circulando entre los diferentes comités del congreso varias propuestas de ley que buscan modificar los estatutos migratorios.
Una propuesta, comandada por un demócrata, el senador Edward Kennedy de Massachusetts y por un republicano, el senador John McCain de Arizona, crearía la visa H5B, la cual podrían solicitar millones de indocumentados que cumplan ciertos requisitos específicos y pagando una multa de $1,000. Al cabo de seis años con esta visa, se podría entonces solicitar una tarjeta de residente, con otra multa adicional de $1,000. Esta propuesta se enfoca en crear un sistema donde el trabajador inmigrante pueda encontrar un empleador que esté dispuesto a cumplir con las leyes laborales. Uno de los problemas que más se presenta hoy en día es que muchas empresas pequeñas optan por contratar mano de obra inmigrante, y luego ignoran los derechos laborales de los trabajadores.
La H5B se utilizaría para contratar trabajadores inmigrantes por un período de tres años. La visa sólo podría renovarse una vez por otros tres años, pero permite que el trabajador pueda buscar otro empleador; cosa que no sucede con las visas de trabajo actuales. Aunque la propuesta trata de solucionar el problema laboral, muchos críticos se han quejado por la falta de referencias al control y seguridad de la frontera. La propuesta simplemente indica que el Departamento de Seguridad Nacional (Department of Home Land Security) debe crear una “estrategia nacional de seguridad fronteriza”, además que promete incrementar la vigilancia aérea y terrestre.
En contraste, la propuesta Kyl-Cornyn, patrocinada principalmente por los senadores republicanos Jon Kyl, de Arizona y John Cornyn, de Texas, busca proteger la seguridad nacional fortaleciendo la presencia policial en la frontera. Por un lado, no ofrece ningún paquete de legalización y por el contrario, asigna orden de deportación a personas indocumentadas que hayan estado en el país más de un año.

Para los trabajadores, permitirá conseguir un empleador bajo un nuevo código de estatutos de labor temporal, con la nueva visa “W”, siempre y cuando no tenga antecedentes legales y cumpla con ciertos requisitos de salud. Para poder renovar la visa, el aplicante tendría que regresar a su país de orígen por un año. La renovación sólo se podría hacer en tres ocasiones para un total de seis años. Una vez en el país, sus familiares tendrían únicamente 30 días de visita disponibles. El fuerte de la propuesta está concentrado en incrementar la presencia de agentes de vigilancia a lo largo de la frontera. Pide 10,000 nuevos agentes fronterizos así como 1,250 nuevos agentes de aduana. Propone consecuencias “más severas” para quienes violen el tiempo permitido por sus visas y pide $5 mil millones de dólares más para infraestructura y para uso tecnológico.
Existe otra propuesta, la llamada Sheila Jackson-Lee, que básicamente figura como una amnistía, otorgando residencia legal a quienes hayan estado en el país más de cinco años y que no tengan antecedentes criminales. También está la propuesta de ley del congresista republicano de Georgia, Nathan Deal, que busca eliminar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes indocumentados, nacidos en Estados Unidos.
La explicación que el congresista ofrece es la típica generalización de que los “millones” de inmigrantes “legales e ilegales” tienen un aparente impacto negativo en las escuelas, hospitales y presupuestos gubernamentales.
Sin embargo, las propuestas Kennedy-McCain y Kyl-Cornyn son las que apuntan como las más concisas y realistas. Varios expertos indican que si hubiese una manera de combinarlas, se tendría una verdadera propuesta migratoria favorable tanto para los intereses del inmigrante y su empleador, como para quienes quieren proteger la frontera y la seguridad nacional.
aleal@revistaelite.com
Con información de la organización Community Dialogue on Immigration Reform.