Octubre, 2005 | Contact | About Us | Media

Presupuesto familiar

por Robert Hanson

Mes a mes en cada hogar se presenta cierta situación en la que todos se preocupan por la urgencia de fondos económicos para poder cubrir los gastos pendientes. Aquellos que reciben sus pagos quincenales esperan ansiosamente los dos meses que reciben tres pagos. ¿Por qué se da esa situación? No existe una respuesta exacta, tenemos mil razones para gastar el dinero, vivimos en una sociedad de consumo, en la que el bienestar de la economía se basa en el flujo constante del capital, hecho que vivimos día a día. Sin embargo hay una forma de acoplar nuestra vida a ese sistema, lo cual requiere de mucha organización familiar.
Como hispanos, no tenemos el gasto de dinero como pasatiempo favorito, para los anglosajones es el ritual obligatorio de cada fin de semana y existen los monstruos capitalistas como Wal Mart dispuestos a exprimir nuestro dinero dólar por dólar. Uno como padre de familia cae víctima de la emoción y sonrisa inocente del hijo que pide un juguete de $10, que pronto quedará en el armario dentro de la caja de juguetes viejos. Al final del año has gastado más de $500 en juguetes que están guardados y sin uso alguno.
Un buen presupuesto no consiste en cortar todos los gastos de un solo tajo, no es que ya no haya más juguetes para los niños, o salidas a restaurantes ni ir al cine, o comprar la ropa necesaria, ante esos gastos no hay antídoto. Pero si hay remedio ante cómo controlarlos.
Revisemos las cifras promedio de gastos de un hogar. Tenemos los básicos obligatorios, necesarios para el funcionamiento adecuado de la familia, y los gastos “cómodos”, que son aquellos que realmente no son esenciales pero que igual se hacen. De ahí en adelante son lujos innecesarios.

Básicos:

Renta o Hipoteca
Servicios (electricidad, agua, teléfono, alcantarillado y basuras)
Comida
Productos de consumo del hogar.
Artículos de uso personal, básico.
Transporte.

Racionables:

Celulares.
Internet.
Televisión por Cable o Satélite.
Subscripción de revistas.
Lujos del hogar.
Artículos de lujo personal.
Nivel de lujo en el transporte.

La lista continúa, dependiendo de la profundidad que uno quiera evaluar, y depende de la imaginación y de la necesidad de cada individuo para gastar, o por el contrario de ahorrar.
Piensen en los $500 anuales en juguetes; con ese dinero se hubieran cubierto varias cuentas pendientes.
Una de las formas más adecuadas de controlar las finanzas es teniendo una cuenta corriente y una cuenta de ahorros. Lo primero, es calcular el monto mensual de los gastos básicos, más los gastos controlables minimizados para poder maximizar nuestro alcance financiero. Ese monto se deposita en la cuenta corriente, el resto en la cuenta de ahorros. Teniendo cuentas bancarias podemos eliminar gastos secundarios como el cambio del cheque, o el money order de los servicios; ademas ayuda a establecer un récord financiero que también es tenido en cuenta por las compañías de crédito. Un hogar sin cuenta bancaria puede gastar hasta el cinco por ciento de sus ingresos en este tipo de gastos secundarios, unos $2,500 anuales. Al comienzo los “ahorros” no van a ser como uno quisiera, y tampoco lo convertirán en millonario de la noche a la mañana, pero es un buen comienzo. Después de tres o cuatro meses de control sobre el presupuesto, el ahorro será más considerable.
Un ejemplo sencillo; si tiene que pagar seis cuentas con money order, invertir de $5 a $10 por cada money order para cada cuenta le puede representar entre $30 y $60 para poder pagar las cuentas; en ese orden de ideas es preferible pagar los $10 que me cobra el banco por tener una cuenta con ellos, o si escojo bien el banco, puede que no tenga que pagar dinero alguno.
Si tiene deudas de tarjetas de crédito, piense en congelarlas. Póngalas dentro de una bolsa “Zip Lock” llena de agua y guárdelas en el congelador. La forma má
s eficiente es cancelar la deuda de mayor interés y seguir hasta llegar a la de menor interés. Hay tarjetas de crédito con las cuales uno puede negociar la tasa de interés que cobran y si se baja o se puede sacar un periodo de promoción del “0%” de interés, eso seria estupendo. Se pueden transferir balances de una tarjeta a otra sacando provecho de todas las promociones que nos ofrecen.
Pareciera poco el dinero que uno ahorra; recuerdo a mi madre diciendo que muchas veces esa suma no valía la pena, pero cada día que pasa refuerzo mi opinión de que cada centavo cuenta, de tal forma que se puede ir acumulando. Aunque parezca poco, en menos de un año se puede ahorrar una suma considerable de dinero que puede ser utilizada para planear su futuro. Este manejo financiero le ayudará a controlar su situación económica y es sólo el comienzo para poder pensar en el futuro, cuando ya no trabaje, o cuando los hijos tengan que ir a la universidad, sólo aplicando estos actos de autocontrol financiero todas las metas que se proponga estarán a su alcance. Piense que su futuro comienza ahora.
robert@revistaelite.com


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