Octubre, 2005 | Contact | About Us | Media

Alicia Sánchez y el teatro del movimiento

por Sasha Herrera

Alicia Sánchez pertenece a la primera generación de egresados en danza contemporánea de la Escuela de Bellas Artes de México. Allí, aprende las técnicas formales de la danza contemporánea: Graham, Limón, Cunningham. Durante 10 años danza con coreógrafos y compañías independientes en México siendo bailarina permanente de la compañía Ux onodanza. Durante este período también inicia su acercamiento a otras técnicas como la técnica Falco. Viaja a Bélgica y baila con el coreógrafo Win Vandekeybus; posteriormente, se traslada a Alemania e ingresa a la Escuela de Pina Bausch. Esta última, quien es una de las pioneras occidentales del género conocido como danza-teatro e inspiración de la película “Hable con ella” de Pedro Almodóvar.
Después de un tiempo Alicia regresa a México, y en 1991 decide hacer su primera coreografía con la cual gana el primer lugar en el Premio Nacional de Danza, y con ello una beca para ir a Nueva York. En esta ciudad baila con Steve Baskton y Van Nicolai.
Alicia inicia su proceso artístico, no una búsqueda como ella misma lo recalca, ya que su danza: “es un proceso, no una búsqueda porque yo no estoy buscando nada”, mediante la aproximación a otras técnicas más corporales que estrictamente pertenecientes a la danza formal-escolar, como la técnica Alexander, que es más, en palabras de A. Sánchez: “un estudio de la anatomía corporal, de cómo se mueve el cuerpo”; para de esta forma, llegar a la teatralidad del movimiento. Teatralidad propia de la danza por su naturaleza escénica; y así, lograr un “realismo corporal”. Como ella misma lo define “un naturalismo” en el que se muestre “¿qué piensan?, ¿qué quieren?, ¿qué desean?” los protagonistas de sus piezas.
Dentro del repertorio de Alicia Sánchez y el teatro del movimiento es inevitable pasar por alto las alusiones literarias: “Tr3s” (1998), basada en “Esperando a Godot” de Samuel Beckett; “La mirada del sordo” (2002), basada en “El país de las últimas cosas” de Auster y “Luz de neón para Prometeo” (2005), como su nombre bien lo dice en “Prometeo encadenado” de Esquilo. Contrario a lo que se podría pensar en primera instancia, Alicia no toma obras literarias y las baila, sino que esto obedece a un proceso más complejo. Para Alicia, la literatura sirve como estructura dramática, como base desde donde ella puede concretar ideas que de otra manera serían inteligibles, puesto que carecerían de un terreno real donde pudieran ser entendidas. En síntesis, la estructura literaria le permite “aterrizar” sus ideas en el campo de la vida.

«al ponerme la falda hecha de un mantel me apropio de la ciudad y me la pongo encima»Alicia Sánchez


En cuanto a la música, Alicia nos revela una forma muy particular de incorporarla a sus obras. Alicia no baila una composición sino que integra la música como otro personaje de la obra que narra el movimiento y la acción. Así, como ella lo dice, “musicaliza la obra”; lo que implica que en sus obras encontremos una “narrativa musical y una narrativa corporal” creadas sobre la misma estructura dramática. Por esto, Alicia señala que “no hay ensayos para los músicos y los actores y/o bailarines. Su trabajo es independiente. Para la música hago un trabajo de mesa, una maqueta musical y al final los junto”.
La escenografía al igual que la música es un “trabajo de mesa” definido a partir de la dramaturgia. Alicia expone un concepto, se discute con el director escénico, Jorge Bagina, y él desarrolla su trabajo a partir de la idea de la pieza. La escenografía en este caso va “antes del movimiento”.
Las obras que veremos en Atlanta son dos: “Entre tú, yo y los otros” y “Fuera de tiempo”. “Entre tú, yo y los otros” es una obra que reúne anécdotas de la gente que llega a la ciudad: “como se vive el primer impacto, la agresión, la tensión”. Alicia dice que nace de los que se “achilangan”, es decir de los que se quedan en una ciudad no cosmopolita, Ciudad de México, pero en la que se mezclan las culturas provenientes de diferentes lugares de México. Culturas “no sólo del pasado, sino del presente”. Personas que finalmente se “achilangan” al quedarse en una ciudad de 20 millones de habitantes, y empiezan a “ver la vida acelerada, en el momento, en el instante”, donde “cada minuto cuenta”; están “alerta, en angustia”. En donde “no hacemos nada, pero hacemos mucho”.
En cuanto al vestuario de esta obra, Alicia nos dice que cada vestido tiene una identidad, como el que finalmente se “achilanga”. Y que es, como cada elemento de sus obras una parte de la pieza en sí, y no un acompañamiento (que podría ser el caso de la música) o un elemento accesorio, decorativo (vestuario, escenografía). Diseñado por Júnior, ganador de un premio “Ariel” (el equivalente a un Oscar mexicano), el vestuario, en la obra de Alicia, más que un accesorio es una pieza importante dentro de la composición de la obra pues es “una manera de hablar”. Dice Alicia: “al ponerme la falda hecha de un mantel me apropio de la ciudad y me la pongo encima”.
La música de “Entre tu, yo y los otros”, Ella la describe como “un ruido compuesto”. Además, en la obra podremos disfrutar de piezas de Caetano Veloso, y una versión a capela de “lágrimas negras”.
La segunda obra “Fuera de Tiempo” se desarrolla entre la “verdad-realidad-locura”, y está basada en la serie de casos del Dr. Oliver Sacks: “el hombre que confundió a su mujer con un sombrero”. El Dr. Sacks sostiene que “no hay enfermedades mentales sino seres humanos”. En “fuera de tiempo” la locura se muestra como una invención del hombre. La locura como forma de adaptar la realidad inherente a nuestra existencia. En palabras de Alicia: “¿cómo vemos la realidad a partir de lo que queremos ver?, ¿qué queremos olvidar?, ¿qué queremos inventar?, ¿qué vivimos?”. Para esta pieza el vestuario, tal como ella lo describe, es un conjunto de “piezas de museo”. Diseñado por Elois Casan y hecho a mano, cada pieza esta escrita. Con música original de Alejandra Hernández,”Fuera de tiempo” es una obra que narra más “un estado de las emociones”, que un hecho en sí o una situación anecdótica.
El papel de Alicia dentro de su trabajo como bailarina y coreógrafa en su compañía, como ella misma lo describe, es básicamente un proceso que ella dirige: “mi trabajo es dirigir más que crear”. “Nuestras obras son un proceso”, y es tan así, que “en ocasiones olvidamos el fin”. Como ella lo señala, en su trabajo, lo importante es el recorrido, el proceso artístico por el que se llega a algo. Lo que me permite interpretar como la vitalidad propia del arte, en este caso la danza, desde la concepción particular de Alicia Sánchez y compañía o como ella lo explica al referirse a término compañía “de quienes la acompañan, que hicieron posible que eso sea”. Vitalidad artística, que se trasforma en una “nueva” concepción de vida que nos ofrece otra forma de recorrer el tiempo, el espacio, de vivir la vida. Donde lo importante no es ir de un punto a otro sino producir puntos en la medida que se va recorriendo un tiempo, un espacio; y especialmente, donde ya no es importante llegar a ninguna parte.
Debo confesar que no he visto el trabajo de esta Bailarina y coreógrafa mexicana, pero sólo por la idea que éste envuelve, revelada para mí durante 40 minutos de conversación telefónica con su creadora, será un honor, 1,000 veces más que antes, ser parte del público de una Artista en toda la extensión del término. Lo que hoy, además me permite decirle a Holderlin, sin temor a equivocarme, que: “los tiempos de penuria se diluyen, en la medida en que aún encontramos ‘poetas’ como Alicia Sánchez”.
sasha@revistaelite.com

Alicia Sánchez y Compañía se presentarán en el Rialto Center de la Georgia State University. La lista.


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