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Perfil
Precedente Histórico
Por Pamela Villafañe
El 11 de septiembre de 1973, Michelle Bachelet miraba el bombardeo de La Moneda, hogar del gobierno de Salvador Allende, desde el techo de la escuela de medicina en la calle Independencia en Santiago de Chile. Este 11 de septiembre, engranado para siempre en la memoria chilena, no sólo cambio el rumbo de la historia del país, sino también cambió la vida de Michelle Bachelet. Ese mismo día su padre, miembro del gabinete de Allende, fue detenido por las fuerzas militares y seis meses después murió. A pesar de vivir en constante terror bajo la dictadura de Pinochet, Bachelet y su madre eligieron quedarse en el país, en vez de exiliarse.
El 10 de enero de 1975, Michelle y su madre fueron secuestradas por los agentes de la DINA, y trasladadas a nada menos que Villa Grimaldi. Este era el centro de torturas a mujeres más grande y temido del régimen de Pinochet. No es necesario recontar lo que allí sucedió. A finales de enero, Michelle y su madre, ya en libertad, se exiliaron en Australia y pronto en Alemania. En 1979, cuando la represión había disminuido un poco, Bachelet regresó a su patria, continuó sus estudios en la Universidad de Chile en Santiago, recibiéndose en 1982 de Médico Cirujano.
Después de servir como Ministra de Salud bajo el mandato del Presidente Lagos, el 15 de enero de 2006, la doctora Michelle Bachelet se convirtió en la primera mujer presidenta de la republica chilena. Considerando las características patriarcales de la sociedad chilena, el conservatismo de la época de Pinochet y el hecho de que hace sólo dos años se legalizó el divorcio en Chile, Bachelet es una figura que representa el cambio político y la apertura social.
Es un ejemplo de cómo la figura de la mujer en la sociedad Latinoamericana sí puede y está efectivamente cambiando, superando todos los tabúes, complejos y barreras. Aún la tortura, el terror y el exilio, no lograron apagar el deseo de Bachelet de ayudar a su patria. Su vida ha estado continuamente ligada a la política chilena, a veces trágicamente, esta vez victoriosamente. Con respecto al a veces borroso pasado chileno la presidenta declaró: “el país del odio, la nación de enemigos, como decía un autor, ha quedado atrás. Hoy nuestros hijos conviven en paz. Pero no en cualquier paz, y eso es tal vez lo más importante que podamos señalar de este momento, es que es una paz no fundada en el olvido, no fundada en colocar debajo de la alfombra aquello que no nos enorgullece como sociedad, sino que fundada en la memoria”. La memoria será su aliado, ya que recordar el pasado nos evita cometer los mismos errores.

Foto: Reuters
Michelle Bachelet
Debido a sus logros como Ministra de Salud, el programa Vida en Chile y muchas reformas al sistema de salud, uno de los enfoques principales de su gobierno es la salud, especialmente los programas enfocados a niños. La educación es otro protagonista en su agenda, una de sus metas es ampliar la educación pre-escolar, creando 20 mil nuevas vacantes durante su primer año de presidencia.
Al aumentar el número de niños con acceso a las escuelas pre-escolares, se logrará una mejor igualdad social. Usualmente los niños de familias adineradas son los que tienen acceso a los programas pre-escolares de calidad. La presidenta afirma que si a su país le va bien económicamente, será para el beneficio de todos, no sólo los del tope de la escala social. Con respecto a su atención especial a los niños chilenos: “Si a nuestro país le está yendo bien, tenemos que ser capaces de ofrecer más oportunidades a nuestros niños” declaró Bachelet este 30 de marzo ante su congreso. No sólo los niños son los mayores agraciados sino también los jóvenes, Bachelet acaba de inaugurar programas sociales que favorecen la contratación de jóvenes necesitados. Así espera disminuir las tasas de criminalidad causada por la falta de oportunidades a estos jóvenes.
Con todo esto Bachelet le añade lo que es indudablemente un toque femenino y maternal a la presidencia. Esto, en una región como América Latina, sedienta de cambios sociales, es como caído del cielo. El cambio no puede ocurrir si no se presta atención especial a los constituyentes del futuro, y esos son nada más y nada menos que nuestros niños y jóvenes. Si hoy en día, la Presidenta Bachelet logra mejorar la situación para los niños de Chile, está calcando un mejor futuro, uno en el que sus experiencias pasadas, jamás serán repetidas.
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