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Tras 500 largos años
Por Pamela Villafañe
Se nota que nuestros países están buscando alternativas, que están cansados de sistemas que sólo benefician a unos pocos, cansados de escuchar a presidentes hablando de globalización, neo-liberalismo y modernidad mientras economías caen, la pobreza queda estancada y seguimos perdiendo las industrias nacionales ante privatizaciones sin rostro. Una de las figuras políticas recientes que personifican esta búsqueda es el presidente de Bolivia, Evo Morales: aymara, cocalero, pastor de llamas y líder del Movimiento al Socialismo (MAS).
Inaugurado como presidente de Bolivia en enero, Morales se estableció con una agenda muy novedosa y podríamos decir controversial. Lo controversial no es que Morales quiera derechos para los campesinos, educación, seguro médico para todos, subir los impuestos para los ricos, acabar con la corrupción y nacionalizar industrias; lo controversial, es que Morales quiere libertad total para cosechar la planta de coca y acabar con todas las sanciones que el gobierno estadounidense ha puesto a los países que la cultivan.
Para Evo Morales es inaceptable la intrusión de los Estados Unidos en su país y en las cosechas de su pueblo indígena. “Que vayan a luchar contra el abuso de las drogas en su propio país” proclama Evo en su pagina web. Para los aymaras y quechuas la planta de coca representa mucho más que una “droga,” es una planta sagrada. La utilizan para curar enfermedades pulmonarias y digestivas, para calmar el hambre y el cansancio. También es parte de actividades sociales y rituales culturales. Al “batallar” la coca, el “hombre blanco” no sólo amenaza la forma de vida de esta raza indígena sino que también le declara la guerra a su cultura. Una cultura que lleva 500 años bajo sumisión. Evo Morales quiere erradicar ésto y para lograrlo quiere la ayuda de los gobiernos Latinoamericanos y las Naciones Unidas. El problema es que luchar contra Estados Unidos sigue siendo una situación tipo “David y Goliat”, especialmente, con un tema como las drogas
Por razones morales la idea de legalizar totalmente las plantaciones de coca es una idea que no sienta bien a todos. Aunque los indígenas usen la coca como elemento de su cultura, el resto del mundo no. En ésto reside el mayor obstáculo para Morales: necesita cambiar las actitudes de muchos sobre su planta sagrada.
Mientras que el tema de la coca es lo que más llama la atención y es lo más “controversial” sobre Evo, no podemos dejar de un lado otros elementos de su agenda. Mejorar la situación del indígena en Bolivia es definitivamente una prioridad del gobierno de Morales. En este caso no todo depende del buen manejo de la economía, sino también de la eliminación de prejuicios engranados en la mentalidad de los bolivianos por muchos años. Como bien dice el mismo Evo, “son 500 años” de injusticia. Con el sólo hecho de su elección a la presidencia podemos ver cambios radicales y esperar lo mejor para los aymaras, quechuas y todas las naciones indígenas en Bolivia.

Foto:Reuters
El presidente boliviano Evo Morales con un grupo de mujeres indígenas.
Nacionalizar los recursos naturales bolivianos es el primer paso radical en la agenda económica de Morales. Según el presidente, el sistema neo-liberal no ha funcionado en Bolivia. Mientras compañías transnacionales y la clase alta se benefician de los recursos, los pobres terminan pagando hasta por el agua. Morales estuvo anteriormente envuelto en una protesta contra la transnacional Bechtel en Cochabamba, cuando la compañía se adueño del agua en el pueblo y llegó a cobrar cifras que los habitantes, siendo indígenas y campesinos pobres no podían pagar. Las cuentas de agua subieron alrededor de un sesenta por ciento. Morales busca eliminar esta explotacion a los más pobres pero al hacerlo se enfrenta a un gigante llamado globalización; el mercado ya no tiene estado, y como bien sabemos los que estamos en este lado del mundo, la globalización puede ser deliciosa para algunos. Mientras disfrutamos de la tecnología y todos los lujos de un mercado global, es facil olvidarse que hay poblaciones enteras quedandose “atras”.
Evo Morales es como un milagro; es uno de los más interesantes de la nueva onda de presidentes Latinoamericanos. Entre personajes como Michelle Bachelet en Chile, madre soltera y socialista; Lula en Brasil líder de una unión sindicalista, también de izquierda; y el más notable y extremista de todos, Chávez en Venezuela, Morales resalta por ser indígena, cocalero y vestir con suéter típico de su nación. Evo, tiene un propósito muy noble, una agenda ambiciosa, sedienta de cambios y lista para denunciar. Con los ojos del mundo entero puestos por primera vez en Bolivia, Morales se propuso hacer una tarea grandísima, quizás, demasiado grande. No quiero ser pesimista, lo que más quisiera es que logre igualdad para su pueblo, que es el nuestro, pero la lucha es grande y los pasos deben tomarse con mucha precaución.
pvillafane@revistaelite.com