En el caso de la película,
los dos tipos de migración son tratados; ambos
desencadenados por la violencia creada en el campo y que aparece por
diferentes motivos: los animales, la tierra; y en general, por los
problemas sociales que enfrentan nuestros países.
En la película se refleja el desarraigo. Por ejemplo, el
personaje de Valentín, hijo de Celestino, se va para Estados
Unidos, pero llega haciéndose el gringo, por la idea que se
tiene, de que si son extranjeros, serán atendidos mejor. El
mensaje, en este caso es que, ¡sí!,
está bien salir, pero lo importante es no perder el arraigo,
la identidad, no olvidarnos de lo que somos.
El caso de Rosaura, la hija de Celestino, es un poco diferente. Ella se
va a la ciudad, forma una familia, pero nunca les habla a sus hijos de
su pasado. No quiere saber del campo por la violencia que
sufrió.
Otro tema que trata la película es la tradición
oral, como eso se ha perdido: ya no le contamos nada a nuestros hijos.
En “Un hombre y un río”, se pretende
recobrar esa parte a través del personaje del
niño, el hijo de Rosaura.
Cuando leí la sinopsis de la
película, me di cuenta que el río es una parte
muy importante: ¿Qué papel juega el
río?
NC: el río es la comunión entre el
hombre y la naturaleza, no es el patio trasero al que le votamos
basura. Hay que cuidar la naturaleza, el agua. En la
película, cuando Celestino quiere morir se tira al
río, pero se salva, alguien lo rescata. En ese momento,
Celestino se purifica y hace una reflexión importante a
través del diálogo con este personaje.
¿Podría verse eso que estas
diciendo como un mensaje ecológico?
NC: Sí, un mensaje ecológico
disfrazado en la vida de Celestino. El río para el campesino
es la vida y para el hombre, el agua lo es todo. Para el campesino, el
río es su transporte, su comida, etcétera. El
rió le da todo, y sin embargo, el hombre lo mata. De alguna
manera, el hombre es un asesino, esto debería ser visto
así, pero no lo es.
¿Cuáles son tus proyectos en
Atlanta?
NC: Me gustaría enfocarme hacia la
realización de televisión. Cuando uno esta en
Colombia, cree que Estados Unidos es la maravilla en la
realización de TV, pero no es así, Colombia
está mucho mejor en ese aspecto. Por eso, nuestro
país, está en la mira de canales como Telemundo:
tenemos buenos productores y realizadores, talento, buenos sitios
– y lo mejor – es más barato.
La idea, si las cosas salen, porque yo pienso que no hay que forzar
nada, sería montar una productora para hacer
programación y producir localmente para la comunidad.
Canales como Univisión o Telemundo, se olvidan de las cosas
locales, y pienso que hay que trabajar esa parte.
Nos han dicho que has tenido conversaciones con el canal
local Georgia TV: ¿hay algo en concreto?
NC: Por ahora han sido solo presentaciones. Yo creo que
eso se va dando, y depende de muchas cosas.
¿Cuál fue el reto más
importante en la realización de “Un hombre y un
río”?
NC: El reto más importante fue no tener
actores y personas profesionales para la realización de la
película, principalmente por la falta de recursos. Yo hice
todo; y fue doble trabajo: el trabajo que de por sí tiene
una película, y aparte enseñarle a cada una de
las personas que participaron como actores y detrás de
cámaras.
Finalmente, ¿Por qué hacer cine?
NC: Porque la vida no es amasar fortunas sino hacer lo
que a uno le gusta. Claro que para hacerlo, hay que aportar bastante y
cuesta.
La crítica:
“Un hombre y un río” es
principalmente una película con mucho merito: un director
que se arriesgo a contar una historia sin recursos, sin personas
“calificadas” y que lo logró. Unos
paisajes bellísimos y una muy buena fotografía,
son algunos de los aspectos que sobresalen en la primera
película de Néstor Cobos.
sasha@revistaelite.com
Entrevista por Sasha Herrera y Alejandro Leal