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Enero, 2006 | elite blog! | Contact | Archivos | About Us | Media

Cover Una Ola Fresca & Natural
Por Alejandro Leal

La cámara no funcionaba; la luz tenue, con rasgos rojizos por el bombillo que ambientaba a los músicos, jugaba con el lector del lente. Clic, muy oscura la imagen, clic, muy borrosa, clic, nada, aquel cuarteto sobre la tarima del Apache café parecía una tribu cumpliendo con un sagrado ritual, embadurnados de rojo terracota por la luz y haciéndole un canto a un dios.
Cuando el fotógrafo encendió el flash, el destello blanco interrumpió el marco y bañó a los cuatro, capturando un fragmento de aquella realidad colorada desteñida por la luz foránea. Clic, no, se veía muy artificial.

Como un transplante de una palma africana, aquellos cuatro músicos, dos jóvenes y dos veteranos, componían armonías caribeñas de Cuba, en un pequeño café, en una ciudad del sureste de la unión americana, resguardándose de un frío tenaz que llegó aquella noche.

Quizás lo trajeron los músicos; precisamente habían llegado esa madrugada desde Nueva York (de Brooklyn – vale la distinción), donde vive y compone su líder, Jose Conde. Se tomaron muy en serio lo de “Ola Fresca”, el nombre del grupo, porque aquella noche el termómetro tocó 32.

Antes del concierto, Jose Conde y los muchachos, músicos con recorrido magistral – Gabriel Machado, percusión; ha tocado con Lyonell Hampton, la Orquesta Duke Ellington, Paquito D’Rivera; Pablo Moya, tres, y Jorge Bringa, bajo – concedieron un almuerzo casual para conversar sobre su trayectoria como músicos independientes.

Conde cuenta que para su gusto, todo lo que tenga ritmo le llama la atención, por supuesto, incluye la música de su cultura cubana, pero en su formación como académico musical – estudió en Berkley School of Music – incorporó varios géneros. Además, dice, “me crié aquí, tendría yo 10 años y encendía la radio para escuchar todo el Funk, porque vivía en un barrio donde se escuchaba mucho y me gustaba, entonces todo eso se ha mezclado en mi cabeza”.

Foto: Alejandro Leal / Revista Elite

Jose Conde (izquierda) y Ola Fresca. Enero 6, 2005, Apache Café, Atlanta, Ga.



Conde es una rareza hoy en día, cuando el artista se define por sus contactos, su sex appeal, y el respaldo comercial que tenga. Ha tenido mucho contacto con lo que se dice es la industria de la música, pero siempre se ha mantenido independiente. “Nunca tuve mucha fe en la industria”, confiesa, pues participó en varios grupos que lidiaron con las grandes disqueras.

“Ahora hay muchos artistas independientes, que lanzan sus propios discos, y la gente cada vez más se da cuenta que las disqueras grandes empeñan tanto dinero en los grandes artistas que sacan, pero en realidad no hablan de los más pequeños,” comenta, “es una música que no llega”.

Su primer disco, “Ay que rico!” lo lanzó a través de su propio sello, Pipiki Records; la producción, los arreglos, la composición, de casi todo se encargó él mismo; la contratación del grupo, el alojamiento, el transporte, en todo, tiene algo que ver. Pero no que él sea un “todero”, lo hace “porque hay que hacerlo, porque no he encontrado con quien trabajar”.

Tiene todo un sistema. En el día, hace llamadas, envía press kits, y de noche, ensaya. ¿Cuándo compone? “Bueno a veces llamo a la contestadora con una idea; pero en sí, poco a poco, soy muy lento para la composición, pero porque me gusta hacer las cosas de calidad”, dice.

Logró que Universal distribuyera su primer disco, y ahora que tiene respaldo y que se ha establecido, piensa concentrarse en su rol como cantante y como líder musical y dejar los aspectos de la producción y demás labores relacionadas a otros.

El grupo como tal, nació hacia finales del 98 y unos dos años después, produjeron y vendieron mil copias de un disco de temas tradicionales cubanos, titulado “Esencia”. El lanzamiento de “Ay que rico!”, es como una culminación de un proceso de un muchacho que cantaba rock en inglés, que estudió música clásica y jazz en Berkley y que regresó a sus raíces latinas con el son, el chachachá y la rumba.

Conde es uno de esos personajes que logran incorporar varios intereses en la cotidianidad de sus vidas. Es muy orientado a estar en contacto con la naturaleza, por ejemplo. “Me atrae mucho el silencio y eso viene de mi apreciación a la naturaleza”, dice. Ha ido a Venezuela y Costa Rica para acampar en las montañas y cuando visita Miami, le gusta ir a los pantanos de los Everglades. “Y bueno, imagínate, el mundo está en desequilibrio, no soy el primero en decirlo, hay ahora un movimiento increíble de gente que se dio cuenta que hay que proteger la tierra”, dice. “Cada vez es peor para los seres humanos, si se empiezan a desaparecer animales, plantas, y hasta los mares”.

(Su comentario es casi profético pues a principios de enero se publicó un estudio realizado por científicos norteamericanos y peruanos en el Amazonas que revela que mosquitos portadores de malaria se concentran en tierras recién deforestadas)

Uno de sus intereses en particular son las cigarras, “Voy a Costa Rica y me siento al lado de un valle, después de estar en Nueva York todo el año y escucho lo que es una sinfonía de cigarras”, comenta. En su página web hay un enlace a un grupo aficionados a los insectos y tiene pensado escribir una canción a las cigarras de Estados Unidos por su historia trágica. “Viven toda la vida como un gusanito. En el año 17, salen le crecen unas alas, pueden volar, el macho le canta a la hembra, se aparean, el macho muere, y la hembra pone unos huevitos y se muere también. Para en otros 17 años, otro gusanito hacer lo mismo”.

Aquella noche el frío no se sentía gracias al calor de su música y como en una covacha en Cuba, Jose Conde y Ola Fresca, cerraba la noche mientras una docena de parejas bailaba frente a la orquesta.

aleal@revistaelite.com
Entrevista por Alejandro Leal y Sasha Herrera

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